A casi 15 años de la desaparición de Yuneri Citlally Hernández Delgadillo, su madre, Victoria Delgadillo Romero, sigue sin conocer su paradero y advierte que los casos de larga data continúan sin resultados, mientras el paso del tiempo deteriora la salud de las madres que han sostenido las búsquedas ante la Fiscalía y otras instituciones.
Este 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la integrante del colectivo Enlaces Xalapa señaló que algunas mujeres que comenzaron a buscar a sus hijos hace más de una década ahora enfrentan enfermedades, dificultades para caminar y limitaciones para participar en marchas y jornadas de campo.
“Nosotros no nos vencemos. Desgraciadamente muchas veces la enfermedad nos va acabando, nos va mermando. Hay muchas compañeras que en realidad ya no pueden caminar, no pueden hacer la marcha porque sus piernas ya no están muy bien; están enfermas de muchas cosas”, relató.
Delgadillo busca desde el 28 de noviembre de 2011 a su hija Yuneri Citlally, quien desapareció después de salir de Xalapa para trabajar como edecán en un evento en Actopan.
Desde entonces, la familia ha recurrido a instancias estatales y federales para exigir su localización y el esclarecimiento de los hechos, sin que hasta ahora conozca qué ocurrió con ella.
El caso forma parte de los expedientes que las familias identifican como de larga data y que, sostienen, requieren mayor trabajo de investigación de la Fiscalía General del Estado.
Mesas de trabajo
Delgadillo explicó que actualmente mantienen mesas de trabajo con los fiscales encargados de las carpetas para conocer avances y plantear lugares donde consideran que deben realizarse nuevas búsquedas.
También esperan reuniones con la titular de la Fiscalía, quien, de acuerdo con la activista, se comprometió a mantener encuentros periódicos con las familias para revisar directamente los casos.
“Nosotros, de verdad, como familia no vamos a quitar el dedo jamás. Nosotros estamos ahí tras las autoridades. Nos seguirán viendo hasta que nos den un resultado y nos regresen a nuestros hijos desaparecidos”, afirmó.
La madre buscadora ha señalado que uno de los pendientes se encuentra precisamente en las investigaciones acumuladas durante años, pues nuevas herramientas pueden facilitar la atención de desapariciones recientes, pero tienen un alcance distinto frente a expedientes abiertos desde hace más de una década.
Sobre mecanismos recientes para apoyar la identificación de personas, consideró que pueden resultar útiles cuando existen registros como huellas dactilares u otra información disponible desde el momento de la desaparición.
Sin embargo, sostuvo que los casos de larga data requieren reconstruir líneas de investigación, revisar expedientes y agotar diligencias que permitan determinar qué ocurrió con quienes continúan desaparecidos.
La activista reconoció que durante estos años se han creado instituciones que no existían cuando las familias comenzaron a organizarse, entre ellas la Fiscalía especializada, la Comisión Estatal de Búsqueda y la Comisión de Víctimas.
“Cuando nosotros empezamos en esto no había autoridades, no había Fiscalía de Desaparecidos, no había Comisión de Búsqueda, no había Comisión de Víctimas. Gracias a todo ese andar de las familias tenemos muchas cosas, muchas dependencias ahora”, expresó.
Delgadillo consideró, no obstante, que la creación de instituciones debe traducirse en resultados para las familias que continúan buscando.
La desaparición de Yuneri Citlally llegó también al ámbito federal. En 2016, la entonces Procuraduría General de la República ofreció una recompensa de hasta un millón 500 mil pesos por información que permitiera localizarla y otra cantidad similar para identificar o detener a los probables responsables.
A casi 15 años, Victoria continúa participando en búsquedas, reuniones con autoridades y actividades para preservar la memoria de las personas desaparecidas.
Este domingo, las familias volvieron a salir a las calles de Xalapa para recordar a sus seres queridos y exigir que los expedientes no queden detenidos por el paso del tiempo.
Delgadillo señaló que el memorial donde permanecen fotografías de personas desaparecidas tuvo que ser renovado porque algunas imágenes ya estaban deterioradas.
“En verdad el memorial está muy bonito. No lo que nosotros queríamos, no queríamos ver a nuestros hijos ahí plasmados en una foto y en un memorial, pero ahí están presentes”, expresó.
Para las familias, mantener sus nombres y fotografías en el espacio público también representa una forma de recordar a las autoridades que las investigaciones permanecen pendientes.
“Nosotros se lo recordamos todo el tiempo porque nuestros hijos no han sido localizados, no nos los han entregado y seguimos”, dijo.
La activista señaló que las familias han asumido durante años tareas de búsqueda, difusión y memoria, mientras reclaman que las instituciones cumplan con las investigaciones.
También pidió a la sociedad no atribuir intereses políticos a sus movilizaciones.
“Nosotros no buscamos ningún cargo político ni ningún nada de eso. Lo único que queremos y hemos pedido a las autoridades es que busquen a nuestros hijos y nos los regresen”, sostuvo.
Para Delgadillo, el desgaste físico de las madres no significa que la exigencia vaya a detenerse. Algunas ya no pueden caminar durante una marcha o acudir a una búsqueda en campo, pero sus familias mantienen el reclamo de conocer el paradero de quienes desaparecieron.
“Cuando ellos nos entreguen a nuestro familiar, ya lo demás, la justicia, les va a corresponder a ellos”, concluyó.