El Palacio de Orizaba fue adornado con una catrina monumental de 9 metros por 6 metros. Su gran dimensión ya conquista los corazones de pobladores de esta ciudad, así como de otros municipios, estados y turistas de otros países, que ven con asombro la forma en que muchos mexicanos tratan el tema de la muerte.
La figura ha logrado tener un escenario característico de Orizaba con el tradicional "chipi-chipi" y la neblina, además que de espaldas tiene el Cerro del Borrego así como el Teleférico. Las luces, los colores de su vestimenta y la tarde noche la hacen ver con un toque místico, propio de las tradiciones de México.
La mirada de la gente se detiene en su ajuar floral, en la combinación de tonalidades y en los detalles que dan vida a una catrina estéticamente detallada para cautivar desde lejos y sorprender de cerca. Su tamaño no pasa inadvertido, pero es la armonía de sus adornos la que invita a observarla con detenimiento.
La catrina tiene una mezcla de elegancia y tradición, misterio, que recuerda que la muerte, en la cultura mexicana, también puede representarse con arte, color y una sonrisa.
Está instalada frente al Palacio Municipal, sobre el paseo Colón y forma parte de los adornos que comienzan a llenar de color distintos espacios de Orizaba como parte del programa de este año, "Orizaba Contigo hasta los Huesos”, una iniciativa con la que la ciudad se prepara para celebrar el Día de Muertos y mantener viva una de las tradiciones más representativas de la cultura mexicana.
En la calle donde se ubica el edificio que alberga los poderes municipales, también están colocados seis cráneos, pintados con diferentes paisajes y motivos.