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Sección: Estado de Veracruz

Centros tortugueros de Veracruz garantizan supervivencia de la tortuga marina

- Revierten la disminución de playas donde anidar por crecimiento de poblaciones frente al mar

- Uno de los éxitos que han tenido es que se ha reducido el saqueo de huevos

Apolinar Velazco Xalapa, Ver. 09/07/2022

alcalorpolitico.com


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El litoral veracruzano se compone de 745 kilómetros de longitud, una vasta extensión costera que las tortugas marinas, particularmente de las especies "Lora" (Lepidochelys kempii) y "Verde" (Chelonia mydas), consideran como el lugar idóneo para poner sus huevos y con ello garantizar su permanencia en el planeta.

Sin embargo, el crecimiento de la población humana frente al mar ha significado un problema para estos quelonios, que ven disminuido el porcentaje de playas donde anidar; además de la caza para el consumo de su carne y el saqueo de los nidos también con propósito comercial.

Los ahora denominados Centros de Investigación y Conservación de las Tortugas Marinas, antes Campamentos Tortugueros, buscan y han logrado solventar esta problemática para así lograr la supervivencia de esta especie en el Golfo de México y las costas veracruzanas.



Campamentos tortugueros, el primer paso para la conservación

Jorge Éufrates Morales Mávil, académico e investigador de la Universidad Veracruzana (UV), estudia dichos reptiles marinos desde principios de los años 2000, cuando surgieron los entonces campamentos tortugueros por iniciativa de las propias comunidades rurales.

Comentó que sus primeros investigaciones las hizo con apoyo del Consejo Veracruzano de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (COVEICYDET) y recordó que para entonces existían poco más de 20 de estos lugares en todo el Estado, aunque muchos sólo de nombre.



Morales Mávil, quien es director del Instituto de Neuroetología (ciencia que se encarga de estudiar el comportamiento animal desde el punto de vista del sistema nervioso), detalló que los habitantes de estas localidades empezaron a ver la anidación de las tortugas y decidieron protegerlas de la cacería y el robo de los huevos por los humanos y también por depredadores como mapaches, cangrejos, aves e incluso los perros.

Posteriormente, añadió, se acercaron a las autoridades de la SEMARNAT, SEDEMA, CONANP y los municipios, para lograr el apoyo económico que les permitiera tener mejor infraestructura, lográndose dicho objetivo en algunos campamentos como Santander (Alto Lucero), El Raudal (Nautla) y Arrecife (Los Tuxtlas).

Ya con un lugar donde mantener los huevos a salvo, expresó, decidieron extraerlos de los nidos hechos por las tortugas y llevarlos a un cuarto donde los colocaban en cajas de unicel para que pudieran desarrollarse y finalmente eclosionar, lo que ocurría con gran éxito.



No obstante, expuso el investigador en Ecología y Comportamiento de Vertebrados Silvestres, el sexo de las tortugas es determinado por las temperaturas "pivote" en la que los huevos permanezcan, siendo de 30 a 30.5 grados centígrados las ideales para que nazcan machos y hembras en proporciones similares (para el caso de la especie Lora, catalogada como endémica del Golfo de México).

"Las tortugas eclosionaban casi todas porque las temperaturas eran altas. Pero lo que no sabían las personas de las comunidades y las autoridades políticas era que se estaban liberando hembras (...) La población liberada, arriba del 90 por ciento eran hembras y eso era un problema porque afectaba el equilibrio, teníamos muchas hembras pero quién las iba a cubrir", explicó.

Tras el cambio de la normatividad por parte de la SEMARNAT, luego de la consulta hecha a expertos en tortugas como él, se determinó eliminar las cajas de unicel y hacer "corrales", es decir, nidos en la propia playa que simularan los hecho por las hembras al momento de poner sus huevos, lo que permitió que las condiciones fueran similares y con ello, el nacimiento de especímenes de ambos sexos de manera más proporcional.



"Ahora estamos haciendo nuevas investigaciones para ver qué tan óptimo es ese nido (...) Ya se solucionó lo de las hembras pero no sabemos si estamos imitando realmente lo que la selección natural provocó en la hembra de la tortuga marina para que tenga todas las capacidades y pueda detectar las condiciones más finas de salinidad, de temperatura, de grano de arena, de humedad en el nido que hace", detalló el biólogo.

Además, dijo, en estos nuevos estudios se está determinando el porcentaje de eclosión de los huevos, que las crías que nacen tengan el desarrollo cerebral y tamaño adecuados, sin malformaciones y con las capacidades para desplazarse y llegar rápidamente al mar y sobrevivir.

Otro problema que a su decir se generó en los campamentos tortugueros en ese periodo, de 2004 a 2011, es que una vez nacían las crías, los encargados avisaban a las autoridades y a las instituciones educativas para que fueran a ayudar a su liberación; pero mientras ello ocurría, los ejemplares eran puestos en recipientes (tinas) por un día o incluso más, lo que representaba una situación adversa para su supervivencia.



"Las crías cuando nacen tienen mucha energía acumulada (gracias al epitelio o tejido epitelial que cubre y protege su cuerpo) porque tienen que salir inmediatamente y caminar los 5 o 10 metros al mar. Es su conducta innata. Cuando las tortugas nacen y no las sacan, sino que las dejan en cautiverio por un día o unos días, esa energía se va perdiendo porque están patalee y patalee y cuando las liberan empiezan a caminar lentamente en la playa y el mar, siendo más fácilmente presas de depredadores", explicó.

Para este experto en Biología Conductual lo que parecía ser una buena actividad, que permitía demostrar a las autoridades que el presupuesto destinado a los campamentos estaba rindiendo frutos, realmente estaba perjudicando a las tortuguitas que veían disminuidas sus posibilidades de poder sobrevivir mar adentro.

"Hicimos un experimento que cuando las tortugas salen del nido tienen cierta velocidad, si las dejamos 12 o 24 horas, disminuyen significativamente su velocidad. Se demostró que había un problema si las tortugas se mantenían más de 12 horas cautivas", puntualizó.



Centros de investigación tortugueros, conservación con bases científicas

De acuerdo con el maestro en Neuroetología por la UV y doctor en Biología por la UNAM, los Centros de Investigación y Conservación de las Tortugas Marinas han favorecido al incremento de las poblaciones de estas especies; no obstante, mencionó que ahora hay menos sitios destinados a esta actividad.

"Hubo muchos problemas sociales entre los miembros de las comunidades, hubo quejas, por ejemplo, las autoridades contrataban una o dos personas y los otros miembros decían: ¿por qué a ellos y no a nosotros? Problemas más de tipo interno que no permitían que todos los individuos de la comunidad pudieran apoyar en los campamentos", externó.



Jorge Morales Mávil cuestionó que las autoridades no tengan actualizada la información sobre el número de centros que siguen operando actualmente, aunque precisó en sus sitios de Internet muestran los que se han logrado consolidar y mantener a lo largo del tiempo.

Acotó que además de Santander, El Raudal y Arrecife, otros que siguen vigentes son Lechuguillas en Vega de Alatorre, Vida Milenaria en Tecolutla y R5 en Tuxpan; encargándose los del norte y centro del Estado principalmente de la conservación de las especies Lora y Verde y al sur las especies caguama (Caretta caretta) y carey (Eretmochelys imbricata).

"Uno de los éxitos que han tenido los campamentos es que el saqueo de huevos ha disminuido sustancialmente, lo celebro mucho porque la gente ya no come tanto huevo, antes mataban las tortugas y se comían los huevos. Ahora es muy raro porque tiene una consecuencia legal y cárcel", recordó el académico de la UV.



Destacó también que el que la infraestructura sea buena y adecuada como la que tiene El Raudal, que permite a investigadores, estudiantes y voluntarios ayudar en las tareas de conservación, resulta más benéfico para la supervivencia de los quelonios.

"Ahora hay un control mucho mejor, la normatividad está apoyando todo eso, las condiciones que deben tener para poder hacer los corrales, para hacer las anidaciones", resaltó.

Adicionalmente, reveló que sigue habiendo algunos problemas, principalmente, en la falta de equipo como cuatrimotos para movilizarse rápidamente por la playa, algo que no todos los centros de conservación tienen.



"No existe esa tecnología en los campamentos, pocos son los que los tienen, la mayoría son por donaciones, en el caso de Vida Milenaria, que tiene mucho apoyo internacional, gente que llega ahí y dice que aportará algo para que pueda seguir trabajando", señaló el neuroetólogo.