La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México difundió un mapa interactivo que, hasta la fecha, concentra reportes ciudadanos sobre la presencia de chapopote en 51 sitios del litoral del Golfo de México, distribuidos en playas, lagunas y zonas marinas de Veracruz y Tabasco, luego del derrame de hidrocarburo registrado desde inicios de marzo de este año.
El recurso digital reúne información sobre lugares donde se han observado residuos de petróleo, así como el estado de las acciones de limpieza reportadas por habitantes, comunidades pesqueras y brigadas que participan, refutando la información oficial difundida por el Gobierno Federal y por Petróleos Mexicanos que reporta que los trabajos de limpieza van en 88 por ciento. La herramienta incorpora variables como municipio, tipo de sitio afectado, fecha del reporte y si la zona se encuentra sin atención, con limpieza comunitaria o con intervención atribuida a autoridades o a PEMEX.
42 localidades afectadas en Veracruz
El mapa fue publicado el 13 de marzo y, según el boletín difundido por la misma red el 21 de marzo, a la fecha concentra reportes de presencia de chapopote en al menos 51 localidades costeras: 42 en Veracruz y 9 en Tabasco.
La información señala que el arribo del hidrocarburo alcanzó municipios del norte de Veracruz como Tamiahua, Tuxpan y Cazones de Herrera, lo que ampliaría el alcance del fenómeno a aproximadamente 630 kilómetros de litoral entre la laguna de Tamiahua y Paraíso, Tabasco.
En la clasificación elaborada por la organización, 26 de los sitios reportados permanecían sin acciones de limpieza registradas; nueve presentaban limpieza realizada por comunidades; ocho mostraban trabajos conjuntos entre autoridades y pobladores; y otros ocho aparecían con atención atribuida directamente a Petróleos Mexicanos.
La red señala que los datos incluidos en el mapa provienen de reportes comunitarios y que no constituyen una verificación oficial, sino un repositorio de evidencia local que busca documentar la distribución geográfica del problema.
Desmienten a PEMEX
El registro ciudadano contrasta con la información difundida por el gobierno federal y por PEMEX en comunicados oficiales emitidos entre el 13 y el 19 de marzo, en los que se reporta un avance en las labores de contención y limpieza en la franja costera.
Según esos informes institucionales, la pluma inicial de hidrocarburo detectada en el mar fue contenida y se estableció un operativo coordinado entre dependencias federales, estatales y municipales, con participación de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la Coordinación Nacional de Protección Civil y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
En el comunicado del 16 de marzo, el gobierno federal reportó la recolección de 91 toneladas de residuos impregnados con hidrocarburo en playas de Veracruz y Tabasco y estimó un avance de limpieza de 85 por ciento. Tres días después, el 19 de marzo, el balance oficial elevó la cifra a 94.7 toneladas recolectadas y un avance de 88 por ciento en las tareas de saneamiento del litoral.
En ese mismo informe se menciona la recolección de aproximadamente 80 kilogramos de material contaminado en playas de Mata de Uva y El Zapote, en el municipio de Alvarado, donde se reportaron “nódulos y estrazas” de hidrocarburo en un tramo de alrededor de dos kilómetros de costa.
La discrepancia entre las narrativas públicas se centra en dos aspectos: el alcance territorial del derrame y el estado de atención de las playas afectadas. Mientras el mapa ciudadano sostiene que el chapopote continúa arribando a distintas zonas del litoral y que la mayoría de los sitios reportados no ha recibido limpieza, las autoridades federales reportan avances en las labores de saneamiento y recolección de residuos.
En conferencias recientes, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que se integró un grupo interdisciplinario con dependencias ambientales, energéticas y la Secretaría de Marina para determinar la causa del incidente y establecer si la fuga continúa activa. También indicó que la Fiscalía General de la República participa en las investigaciones para determinar responsabilidades.
Mortandad de animales
El boletín de la Red Corredor Arrecifal también menciona reportes de afectación a fauna marina y costera. Sin embargo, los conteos disponibles en notas periodísticas muestran diferencias en el número de animales registrados. Algunas versiones señalan al menos siete tortugas marinas, dos delfines, dos manatíes y un pelícano; otras reportan diez tortugas marinas, dos delfines, un manatí y un pelícano.
Las variaciones sugieren cortes distintos de registro o actualizaciones posteriores de la información, ya que hasta el momento no existe una cifra oficial consolidada de fauna afectada difundida por autoridades ambientales federales. Entre los ecosistemas señalados como potencialmente impactados se encuentra la Laguna del Ostión, en el sur de Veracruz, donde el boletín ciudadano menciona presencia de hidrocarburo en zonas de manglar. En ese sitio se distribuyen especies como mangle rojo, negro y blanco, consideradas parte de ecosistemas protegidos en el país.
El evento también se analiza en el contexto del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, una franja ecológica que, de acuerdo con estudios académicos recientes, se extiende a lo largo de aproximadamente 650 kilómetros entre Cabo Rojo, en Veracruz, y Paraíso, en Tabasco. Investigaciones científicas registran al menos 125 arrecifes dentro de ese corredor marino.
La ausencia de datos sobre posibles afectaciones en arrecifes ha sido señalada como uno de los principales vacíos de información del incidente, debido a que los daños en ecosistemas coralinos pueden manifestarse semanas o meses después de la dispersión del contaminante. El boletín comunitario también advierte sobre riesgos para brigadas de limpieza y poblaciones expuestas a residuos de petróleo, particularmente por la presencia de hidrocarburos aromáticos policíclicos, compuestos asociados a distintos efectos toxicológicos en estudios científicos.
Las guías de salud ocupacional citadas en el documento señalan que la limpieza de derrames de petróleo puede implicar riesgos por inhalación, contacto cutáneo o ingestión accidental de compuestos derivados del crudo, por lo que recomiendan el uso de equipo de protección personal y capacitación específica para brigadas de respuesta.
El episodio ha sido comparado por algunos especialistas con antecedentes históricos de derrames en el Golfo de México, entre ellos el accidente del pozo Ixtoc-I en 1979 y el derrame de la plataforma Deepwater Horizon en 2010. En México, estudios académicos han documentado al menos 30 eventos de descontrol de pozos petroleros —terrestres y marinos— entre 1886 y 2024, incluidos seis incidentes ocurridos en aguas territoriales del país.