Buen día. Quiero compartirles algo muy importante que nos ocurrió. Tuvimos una alarma: alguien se había metido a nuestra casa. En cuanto llamamos, la Policía Municipal llegó de inmediato. En cuestión de menos de 5 minutos había alrededor de 20 elementos, algunos incluso corriendo hacia la parte trasera para asegurarse de que estuviéramos a salvo.
Me sorprendió profundamente la seriedad, la calma y el profesionalismo con el que actuaron. No me dejaron entrar a la casa y nos protegieron a mis hijos y a mí en todo momento. Nos cuidaron como si fuéramos parte de su propia familia.
Quiero contarlo porque pocas veces se reconoce lo bueno. Los policías municipales de esta zona están realmente preparados, dispuestos y comprometidos con su labor. Me sentí acompañada, protegida y respaldada por cada uno de ellos, mientras seguían llegando patrullas y motocicletas para asegurar que nada nos faltara.
A veces sólo se habla de lo malo, pero hoy quiero decirles algo positivo, algo que viví de primera mano: la respuesta policial fue ejemplar. No dudaron, no titubearon. Su prioridad fuimos nosotros.
Fueron las personas más humanas, empáticas y profesionales que pude encontrar en un momento de miedo e incertidumbre. Y creo que es importante recordarlo: ellos también son seres humanos. Muchas veces son humillados, maltratados o vistos como delincuentes, cuando en realidad son quienes ponen el cuerpo, el tiempo y hasta su patrimonio para protegernos.
Arriesgan su vida por la nuestra. Merecen respeto, gratitud y reconocimiento.
Lo comparto para que, como comunidad, hagamos conciencia de que detrás del uniforme hay personas nobles que dan lo mejor de sí todos los días. Y hoy, gracias a ellos, mi familia y yo estamos bien.