Aprendimos en la escuela de la vida y con la ayuda de los amigos de la sabiduría que la fantasía desempeña su papel más importante como
fantasía creadora al servicio del pensar productivo, en las inspiraciones de orden científico, artístico, técnico, religioso y también político. Cuando parece que se han agotado todos los recursos, nos queda el supremo recurso del pensar. (Pensar = pesar el
pro y el
contra de algo). Evidentemente la ocurrencia inspirada en la
fantasía creadora debe ser luego examinada por el pensar lógico de relación, porque en el juego de la fantasía lo irracional puede producir tanto resultados defectuosos como geniales.
Sin rodeos, el propósito del escrito de hoy es animar a los habitantes de Coatepec y la región, en especial a los jóvenes, para que vuelvan la mirada hacia
la buena tierra del café, sientan apego a ella y acepten que representa sus orígenes y medio de subsistencia. Habrá quienes ya estén en esto. Pero, a los demás es menester señalar que un principio puede ser por cultivar la
fantasía creadora, porque nos resulta inconcebible que el veracruzano se pueda agobiar con el peso grave de sus problemas políticos, económicos y sociales. Las plagas son superables.
Cuando leímos
La buena tierra de Perla S. Buck (publicada en 1931), novela en la cual se relata la vida del campesino Wang Lung y de su familia, caímos en la cuenta de que, el protagonista es labrador y dueño de sus terrenos (como sus antepasados), por lo que durante toda la historia la tierra es un eje central alrededor del cual tienen lugar la mayoría de los hechos.
Por supuesto, consideramos aquella novela simplemente como una obra de ficción. Hoy, sin embargo, algún aspecto de la narración adquirió verosimilitud:
Wang Lung es el protagonista del relato. Comienza como un campesino simple, labrador de sus propias tierras. Inicialmente se caracteriza por ser humilde, prudente y muy trabajador. Luego, cuando logra fortuna, cambian algunos aspectos de su personalidad y contrata labradores para que trabajen para él. A pesar de ello se siente muy apegado a la tierra y entiende que representa sus orígenes y medio de subsistencia. Después de escuchar diversas historias de cafeticultores de Coatepec, encontramos en ellas algunas semejanzas con el relato novelado.
Por esto, hoy traemos a colación la
Ley para el fomento, desarrollo sustentable, producción, distribución y comercialización del café veracruzano, la cual, en un apartado que denomina “disposiciones generales”, establece que tiene por objeto:
“Normar, fomentar y desarrollar la producción, comercialización y consumo del café; ...Promover y fomentar la cafeticultura a través de la capitalización del sector, el suministro de insumos, la obtención de apoyos financieros; ... Fomentar el consumo interno; ...Procurar una justa distribución del ingreso cafetalero con criterios de competitividad técnica, factibilidad económica, desarrollo social y sustentabilidad; ... Incrementar la participación del sector cafetalero en los mercados nacional e internacional; y ... Regular las relaciones entre los agentes participantes en la cadena de producción, procesamiento, comercialización y consumo de café, tendientes a generar oportunidades equitativas en el mercado y un desarrollo integral del sector y de las regiones cafetaleras.” (Artículo 2, fracciones I a VI).
La entrada de la Ley, si vale la expresión, es meramente “retórica”, pues no estamos ante una Ley reglamentaria, sino ante una Ley Orgánica. Es decir, en realidad esta ley tiene por objeto precisar las bases de organización y funcionamiento del
Instituto Veracruzano del Café. No obstante, la entrada es inspiradora.
Advertimos que el motivo conductor de este escrito es una anécdota. Durante el periodo vacacional fuimos a comprar nuestro café, no podemos vivir sin él, y, antes que nosotros, estaba otro comprador que, sin duda, era un turista nacional, quien picado por la curiosidad interrogó al vendedor sobre el tema del café. La respuesta resultó impresionante. Y, sin restarle mérito al vendedor, encontramos el contenido de su contestación en una publicación en Internet de Érika Choperena, bajo el título de
Café de Coatepec, la meca de los cafetales en Veracruz.
En el título se destaca la primera aseveración, pero en su contenido aparece la corrección. Se afirma que Coatepec es la meca de los cafetales en Veracruz, lo cual significa que es el lugar considerado el centro de mayor importancia o desarrollo de la producción de café. La corrección consistió en decir que
fue la meca y que actualmente ya no lo es. “En algún tiempo fue la meca del café no solo en Veracruz sino en todo el país.” (E. Choperena)
En apretada síntesis, las afirmaciones principales de Érika Choperena son:
A.- El Estado de Veracruz (México) nos regala un tesoro muy preciado: el café de Coatepec;
B.- México produce café en 14 Estados, aunque solo en Chiapas y Veracruz han conseguido la
denominación de origen. Es un producto que comprobó la producción de un elemento única o ancestral en un espacio determinado que influya en su originalidad;
C.- Veracruz es el
segundo productor de café a nivel nacional. A pesar de que casi todo el estado es fértil para la siembra, Coatepec se corona como el mejor lugar para su cultivo;
D.- El café de Coatepec es café de altura: 1250 metros sobre el nivel del mar. Cuando un café se cultiva a altura tiene tres características distintas al que no se cultivó a altura: la forma, el tamaño y el sabor;
E.- Coatepec tiene un clima privilegiado y sí, es templado-húmedo con lluvias casi todo el año. Hay árboles que juegan un papel importante para el café y que existen aquí: los naranjos, el platanal y el jinicuil. Los tres son de suma importancia en los cafetales ya que proporcionan la sombra bajo la que crece un cafeto y que es imprescindible en las especies que hay en Coatepec.
Érika Choperena termina su comentario con una remisión: “Otra parada necesaria es el museo del café que está en Coatepec. Un lugar dedicado a explicar y mantener esta tradición.” Esto nos interesó en tanto la historia es la escuela de la vida; pero más aún en cuanto que saber las cosas del pasado sirve para proyectar el futuro y entendemos que dicha proyección es auxiliada por la
fantasía creadora. Quienes saben de esto dicen que, actualmente, las nuevas tecnologías hacen posible producir café de calidad en terrenos pequeños. De donde se sigue que, quizás, la época de las grandes fincas de café ya pasó...
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