El daño estructural que sufrió el puente José López Portillo (JOLOPO) tras la creciente del río Pantepec, el pasado 10 de octubre, evidencia el presunto abandono institucional y la falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos para su mantenimiento.
La infraestructura, que une a la ciudad de Álamo con la región norte permanece cerrada debido a los hundimientos, fisuras y socavones que causó la crecida y desbordamiento del río Pantepec. Actualmente se permite el paso a pie o motocicleta, así como a vehículos ligeros oficiales.
Lo ocurrido no sólo afecta la movilidad de miles de habitantes y productores agrícolas, sino que expone la aparente ausencia de mantenimiento preventivo en una obra con un fideicomiso millonario destinado precisamente a su conservación.
El “Fideicomiso 080”, creado en 2009 para administrar los ingresos de la caseta de peaje y garantizar el mantenimiento del puente y realizar obras en el municipio, ha acumulado más de 240 millones de pesos según reportes oficiales. Sin embargo, el deterioro visible del puente y la falta de registros claros sobre intervenciones recientes alimentan las sospechas de que los recursos no se aplicaron como correspondía.
Residentes y transportistas señalan que desde hace más de una década el puente presentaba daños evidentes. Las lluvias recientes solo aceleraron lo que muchos consideran el resultado de años de omisión y negligencia.
En medio de la indignación social, el alcalde electo de Álamo Temapache, Pepe Arenas, expresó su escepticismo ante la versión de que el puente haya recibido mantenimiento. “Espero equivocarme, pero dudo mucho que se le haya dado adecuado mantenimiento, insisto, espero equivocarme”, recalcó.
La declaración del edil electo resume el sentir de los habitantes, que por años han exigido transparencia sobre el uso de los fondos recaudados en la caseta y la publicación de los informes técnicos del fideicomiso. El silencio de las dependencias federales y estatales solo incrementa la desconfianza y deja abierta la sospecha de un manejo opaco de los recursos públicos.
La cuestión es: si el dinero existía y el propósito del fideicomiso era proteger la infraestructura ¿dónde quedaron los recursos captados en la caseta de cobro?
El próximo mes se cumplen 44 años de la inauguración del puente, considerado una de las obras más emblemáticas del norte de Veracruz.
Construido sobre el río Pantepec e inaugurado en noviembre de 1981 por el entonces presidente José López Portillo, el puente marcó un antes y un después en la comunicación terrestre de la región.
La estructura, con una longitud aproximada de 1 kilómetro y una altura de más de 20 metros sobre el cauce del río, fue concebida para resolver los problemas de aislamiento que por décadas afectaron a la ciudad de Álamo. Su construcción permitió un flujo constante de personas, mercancías y servicios desde el extremo norte de Veracruz y el sur de Tamaulipas hacia el corredor que conecta a Poza Rica, pasando por la zona citrícola de Álamo, considerada una de las más productivas del estado.
Durante su inauguración, José López Portillo destacó la importancia de llevar infraestructura moderna a las regiones rurales y subrayó que el puente representaba “un símbolo de desarrollo y unidad para Veracruz”. Desde entonces, esta vía se convirtió en un paso obligado para transportistas, productores agrícolas, estudiantes y comerciantes que diariamente cruzan entre ambas márgenes del río Pantepec.
A lo largo de más de cuatro décadas, el puente había soportado no solo el paso del tiempo y el incremento del tránsito vehicular, sino también las poderosas corrientes en cada crecida del río Pantepec, hasta el pasado 10 de octubre, cuando colapsó parcialmente.