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Columnas y artículos de opinión

Año electoral, año de pragmatismos

Por: Helí Herrera Hernández

04/01/2021

alcalorpolitico.com

[email protected]
twitter: HELÍHERRERA.es
 
Si sacamos el promedio de todas las encuestas realizadas por diversas empresas dedicadas por años a esa actividad, sobre la aprobación de los mexicanos para Andrés Manuel López Obrador, el número que arroja es 54.3%, mientras que, en consecuencia, los que lo rechazan son el 45.7.
 
Quise hacer este ejercicio todo el mes de diciembre, metiendo a la suma a las principales 8 empresas encuestadoras, tanto las que arrojaban rechazo mayoritario como las que lo aprobaban, y así, en el primer artículo del año darla a conocer, justo a 5 meses de la elección, como un parámetro para todos los partidos políticos que competirán en la elección del 6 de junio, conociendo para esta fecha las alianzas que se registraron el 23 de diciembre en el Instituto Nacional Electoral, tanto de los que tratarán de seguirlo apoyando en la cámara baja del Congreso de la Unión, como de aquellos que tratarán de detener sus políticas publicas desde allí.
 
En efecto, MORENA, el Partido del Trabajo y el VERDE se aliaron para tratar de ganar el mayor número de diputaciones federales y seguirle garantizando a López Obrador la aprobación >a ciegas< de todo lo que mande a la cámara de diputados federal, así como el PRI, el PAN y el PRD hicieron lo mismo, pero para detener esas iniciativas. Las declaraciones de los dirigentes nacionales de esos institutos políticos así lo manifestaron a la prensa nacional e internacional, inclusive.
 
Los problemas sin embargo, para don Andrés Manuel, son que, en primer lugar, él no iré en la boleta electoral; luego, que sus procesos internos para sacar sus 15 candidatos a [email protected] se le complicaron, a grado tal que ya están renunciando y/o cuestionando a MORENA, algunos de los participantes en diversas entidades (enfrentamientos verbales durísimos en las redes sociales entre los morenistas liberales y los ultraizquierdistas), y ni que decir de los líos que ya se traen muchísimos precandidatos tanto a las 500 diputaciones federales, 1063 diputaciones locales y 1923 a presidentes y presidentas municipales en el país.
 
Y serán éstas últimas las que inclinarán la balanza en los resultados finales la noche del 6 de junio, las que definirán la correlación de fuerzas en la cámara baja del Congreso de la Unión, y que son, sinceramente, la elección que más le importa al presidente de la república, porque de allí depende el continuismo de la “4ta transformación”. Si hipotéticamente allí obtuviera mayoría López Obrador no le importaría cuantas gubernaturas perdiera, porque seguiría tratando a los y las nuevas gobernadoras, con la indiferencia con que lo ha hecho con los actuales ejecutivos locales distintos a su partido, partiendo del razonamiento que el presupuesto federal lo seguiría manejando a su libre albedrío; en cambio, si pierde la mayoría en ese órgano, todo se derrumbaría alrededor del proyecto político de AMLO, indiscutiblemente.
 
Aunado a estos problemas internos de MORENA, que le traerán una merma en la votación nacional, están todos los yerros que se han cometido, y se siguen cometiendo con acciones u omisiones de él, de miembros de su gabinete, y de sus gobernadores en varias entidades federativas, que afectan la vida y el bienestar de millones de compatriotas.
 
Las inundaciones en su estado natal, bastión de su movimiento, y que a confesión de él mismo, prefirió perjudicar con las mismas a >los pobres< antes que a los ricos; el solapamiento al subsecretario de salud, Hugo López Gatell, por el mal manejo de la pandemia, que se ve reflejado en los casi 130 mil fallecimientos oficiales -más lo que se acumulen de aquí al 5 de junio-; la inseguridad que se vive de norte a sur y de este a oeste, imposible de ocultar; el enorme poder económico y político dado a los militares (solo falta que entreguen los juguetes la noche de mañana), la protección a Manuel Battlet y su hijo, de suya insostenible; la tomada de pelo con la rifa y/o venta del avión (que ni se rifó ni se vendió), el juicio a Lozoya sin Lozoya (porque está en una residencia de súper lujo); las adjudicaciones directas (que tanto le criticó a los gobiernos del PRIAN), a empresas de [email protected]; así como los escándalos generados por “las donaciones” recibidas por sus familiares, de las que vienen en este momento a mi memoria.
 
No, no pinta nada bien el escenario electoral de este año para el que, hasta hoy, tiene un 54.3% de aceptación de los mexicanos. Y ni que decir para su partido que ha tenido que recurrir a una alianza con aquel partido político al que AMLO llegó a exigirle al INE en 2015, la perdida del registro del partido VERDE, bautizándolo como “partido canalla”.
 
Así el pragmatismo hoy de los dueños de MORENA.

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