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Columnas y artículos de opinión

El IFE: una verdadera vacilada

Por: Helí Herrera Hernández

04/02/2013

alcalorpolitico.com

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Twitter:HELIHERRERA.es

Terminado el proceso electoral federal de 1988, y producto del conflicto que se generó con la “caída del sistema” que inclinó el triunfo al candidato que la “Vox populi” afirmó había perdido, surge el Instituto Federal Electoral como un órgano autónomo que sustituía a la Comisión Federal Electoral, que estaba en manos del PRI-Gobierno y cuyo titular era el que fuera el Secretario de Gobernación, nada más y nada menos que un distinguido militante tricolor.

Su origen se basó en el artículo 41 de la Constitución General de la República publicado el 6 de abril de 1990, y se pretendía que fuera el órgano que organizara y calificara imparcialmente las elecciones federales; sin embargo, con el transcurso del tiempo y por su forma de integración, el IFE se ha alejado de ese noble propósito y se ha convertido en un cordón umbilical del Partido Revolucionario Institucional, principalmente porque los consejeros que lo presiden han militado en ese instituto político, inclusive, como es el caso de don Sergio García Ramírez que con su voto, exoneró a ese partido y su candidato de responsabilidad alguna por el escándalo MONEX .

A partir de ese momento el Consejero García ha vivido un verdadero infierno por dos razones: la primera, porque tiene una relación cercanísima por cuestiones de negocios con el señor Gabino Fraga, especialmente por las tarjetas Monex que utilizó el candidato de la coalición “compromiso por México” Enrique Peña Nieto, y dado que en el Instituto Federal Electoral iban a valorar y calificar si ese dinero que utilizó el PRI a través de esas tarjetas era lícito o ilícito debió excusarse para no conocer del caso, tanto por ética como por conflicto de intereses, pues sus dineros estaban metidos en las tarjetas Monex y segunda: porque al ver que la acusación contra el PRI estaba empatada, decidió dar su voto por la exculpación de su partido, dado que el ha sido militante del mismo, situación que rompe con el principio de imparcialidad que debe tener ese órgano.

Semejante decisión, de suya trascendental para la vida política de México, que ha buscado permanentemente construir instituciones confiables, imparciales y autónomas de cualquier poder, sirvió para transparentar lo que realmente es el Instituto Federal Electoral, una caricatura de órgano que ni es autónomo, ni es imparcial, ni forja confianza popular, ni genera respeto de la sociedad hacia ellos, dado que con el transcurrir de los años cada vez se asemeja mas a lo que fue su antecedente la Comisión Federal Electoral.

No había salido el IFE de ese galimatías cuando la semana pasada decide acusar al señor Andrés Manuel López Obrador, candidato de los partidos de la Revolución Democrática, Movimiento Ciudadano y del partido del Trabajo a la presidencia de la república en la elección presidencial del año pasado, de haber rebasado los topes de campaña que para dicha elección ellos habían aprobado de 336 millones 112 mil 84 pesos, provocando una repulsa social de tal magnitud que, para empezar, el consejero Sergio García Ramírez ya presentó su renuncia al cargo de Consejero, y una lluvia de críticas fuertes no solo de dentro del país, sino de intelectuales, académicos, periodistas y científicos de fuera que califican de parcial, amañado, tramposo e inmoral al Instituto Federal Electoral de México en su conjunto.

¿Cómo es posible que el candidato de las izquierdas que recorrió la república por tierra, y excepcionalmente, en viajes largos, en aviones comerciales, haya rebasado los topes de campaña, y sus contrincantes que lo hicieron en helicópteros y jets privados que son carísimos no lo hayan hecho?

¿Cómo es posible que el candidato que utilizó menos espectaculares, que no repartió millones de gorras, bolsas de mandado, tortilleros, peña cilindros, relojes, encendedores, fundas para teléfonos celulares, kits de salud, bicicletas, gasolinas en las vacaciones, filtros solares, chamarras, tenis, memorias usb, por mencionar solo algunos de los múltiples regalos que los priístas y su candidato obsequiaron a los mexicanos, haya rebasado el tope de campaña, y que el sin rubor alguno mostró su dispendio NO?

¿Acaso los consejeros del Instituto Federal Electoral nos consideran retrasados mentales que no sabemos hacer cuentas, que no vimos el inmoral despilfarro no de cientos, sino de miles de millones de pesos tanto del candidato tricolor como de la del partido (de) acción nacional Josefina Vásquez Mota?

¿O será que en el mar del entreguismo, por sus extraordinarios salarios que perciben los consejeros del IFE de 246 mil pesos mensuales, no les importa el juicio popular y por eso protegen a los que violentan las leyes electorales, sintiéndose intocables y disfrutando de su impunidad?

El asunto de fondo que no previeron los señores consejeros del IFE es que con esta resolución vuelven hacer mártir a don Andrés Manuel López Obrador, porque al culpabilizarlo de rebasar los topes de campaña cuando todos, hasta los mismos panistas y priistas de arriba y abajo comentan sorprendidos tal situación, le vuelven inyectar fuerza a su liderazgo y movimiento, como ya estamos viendo.

Se les pasó la mano ahora sí a los señores y señoras consejeras del Instituto. Por un lado exoneran a los que la ciudadanía califica como tramposos, mañosos y mentirosos en la pasada elección federal, cuyos dirigentes una y otra vez afirmaron nunca haber triangulado dinero tricolor con las tarjetas Monex, aceptando ya hasta el final de la investigación haberlo hecho, y castigan al que a leguas se observa que nunca se acercó en su gasto de campaña al tope de la misma.

En el pecado llevarán la penitencia.

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