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Columnas y artículos de opinión

Xalapa. Entre la indiferencia y el caos

Economía y sociedad

Por: Hilario Barcelata Chávez

18/02/2013

alcalorpolitico.com

Grandes y variados problemas enfrenta hoy el municipio de Xalapa, en medio de un caos que no parece preocuparles a las autoridades municipales.

El tráfico de vehículos es uno de esos problemas que vivimos diariamente y de manera desesperante. Ante el tumulto automovilístico la ausencia absoluta de alguien que dirija y ordene los cada vez más frecuentes embotellamientos en donde sea y a la hora que sea. La ausencia total de alguien que vigile y castigue a los irresponsables del volante que no respetan luces en rojo ni límites de velocidad, así se trate de zonas escolares. Es decir, el caos que se ha apoderado de las calles xalapeñas, ante una impresionante indiferencia de quienes debieran poner orden. Y el transporte urbano, mientras tanto, contamina, obstruye, pone en riesgo vidas humanas, ofrece un pésimo servicio, mientras circula por las calles municipales.

Y es que los profundos problemas de vialidad que sufre Xalapa, debieran estar resueltos desde hace tiempo, por varias razones: La primera, porque es la capital del estado, asiento de los poderes estatales y de las representaciones de secretarías y organismos federales. Eso parece suficiente argumento para poner un mayor énfasis en el cuidado de su funcionamiento urbano, en virtud de los servicios que brinda como ciudad-capital, a todo el estado. Segunda, la capital, ocupa el segundo lugar por el tamaño de su población, con el 6% del total. Es decir, el uso de los espacios públicos es muy intenso y la demanda de infraestructura urbana, es mucho mayor. Tercero, Los habitantes de Xalapa, constituyen la población con el nivel de ingreso per cápita más alto del estado, lo cual genera una movilidad interna muy grande, haciendo, más intenso el uso de la infraestructura urbana; particularmente por la mayor presencia de vehículos privados y el mayor uso del transporte público, lo que representa más autobuses, taxis y automóviles propios, en el mismo espacio.

Evidentemente, esta enorme concentración poblacional y de servicios públicos (universidades, hospitales, servicios de gobierno, etc.) no se dio de ayer para hoy. Si los gobernantes han carecido de visión como para no ver los problemas urbanos, eso no significa que no hayan estado ahí desde hace tiempo reclamando solución inmediata. Por supuesto, en la medida que no se atienden se agravan y cada vez resultará más costoso resolverlos.

Cuarto, Xalapa (que es prácticamente una ciudad-municipio) recibe alrededor del 7% del total de las Participaciones Federales que se reparten a los 210 municipios (ocupando el tercer lugar por la magnitud que representa) También recibe alrededor del 4% del total de Aportaciones federales a los municipios (rubro en el que ocupa el segundo lugar) y recauda el 10% del total de los impuestos locales que cobran los municipios en el estado, lo cual lo pone en segundo lugar, por el monto de estos ingresos. Es decir, hay un enorme caudal de recursos públicos para la atención de la ciudad, sin mencionar lo que el gobierno del estado y el gobierno federal, pueden gastar directamente. ¿Por qué la mayor presencia de recursos no se ha reflejado en un adecuado desarrollo de la ciudad? En todo caso, ¿por qué la indiferencia ante el caos? Por qué conformarnos con vivir en una ciudad que se dice la Atenas Veracruzana, pero más parece una sucia ciudad hindú.

Dentro de diez años, quizá menos, los problemas de hoy serán poca cosa, frente a lo que viviremos si seguimos mirando el caos con indiferencia. Pero, sobre todo, si seguimos tolerando a quienes se han olvidado de gobernar la ciudad, a quienes tal vez la comodidad de un cargo público los ha hecho indiferentes al caos que con su indiferencia están promoviendo.

Ayer el gobierno municipal logró que el tráfico de carga pesada ya no pase por la ciudad en su ruta hacia el centro del país, hoy impide que los taxis circulen un día a la semana, mañana serán los autobuses urbanos los que pararán, pasado mañana nos impondrá una restricción a todos para no circular en automóvil un día a la semana, en el futuro, quizá pretenda que ya no salgamos de nuestras casas. De hecho ya nos impide circular, en determinadas circunstancias, a pie o en vehículo, dada su incompetencia para resolver el problema de la invasión del comercio ambulante en casi cualquier espacio libre de la ciudad.

Ha habido de manera histórica una incapacidad muy grande para prever la demanda de un adecuado servicio de transporte y someter a los prestadores a normas que garanticen la seguridad y el buen funcionamiento de la ciudad. Una incapacidad para proveer de suficiente infraestructura urbana, que es la misma incapacidad que impidió que el gobierno municipal pudiera manejar las funciones de tránsito y tuviera que regresarlas al gobierno estatal.

¿Dónde están los hombres y mujeres visionarias, inteligentes y con sensibilidad social que debieran gobernar esta ciudad y convertirla en el espacio urbano en el que merecemos vivir?. ¿Dónde?

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