El Comedor de Pobres de Cáritas de Córdoba ubicado en la Calle 1 y Avenida 6, atiende hasta 40 personas diariamente, entre hombres, mujeres y algunos niños que acompañan a sus madres, quienes enfrentan condiciones de pobreza, abandono familiar, enfermedades o adicciones.
Eréndira Román Ramos, voluntaria de Cáritas, explicó que el servicio se brinda de lunes a viernes a la 1 de la tarde, con una cuota de recuperación de 10 pesos; sin embargo, nadie se queda sin comer por no tener dinero.
Entre los usuarios existen adultos mayores que viven solos o fueron abandonados por sus familiares. La voluntaria recordó incluso el caso de un hombre que conoció desde su infancia y que años después encontró en el comedor, luego de quedarse solo y sin recursos.
Señaló que también existen casos de personas enfermas cuyos familiares dejan de atenderlas, situación que se suma a los problemas de alcoholismo y drogadicción que enfrentan algunos usuarios.
El número de personas atendidas varía, pues algunos dejan de acudir por su avanzada edad, mientras que otros fallecen o enfrentan complicaciones derivadas de las adicciones.
Los miércoles y viernes, además de la comida, reciben una merienda alrededor de las 4:30 de la tarde gracias al apoyo de maestras y jóvenes de la escuela Anáhuac, quienes llevan alimentos preparados.
El comedor se mantiene mediante donaciones de comerciantes del mercado, particulares y colectas. Una mujer, por ejemplo, dona siete pollos cada miércoles, mientras que en las iglesias se realizan colectas el primer domingo de cada mes.
Este martes, el menú fue de calabacitas a la mexicana, frijoles refritos y agua de avena. Cáritas también brinda apoyo a personas que requieren recursos para trasladarse a otras ciudades por motivos médicos, incluyendo pacientes con cáncer.