Comerciantes de la capital veracruzana reportaron que en las últimas semanas han recibido billetes presuntamente falsos de 500 pesos en compras de bajo monto y pagos cotidianos en tiendas, negocios de comida y establecimientos de distintos giros.
Vendedores consultados señalaron que las piezas han aparecido en transacciones ordinarias y que, al detectarlas, optan por rechazar el pago para evitar pérdidas, debido a que el billete no puede depositarse como efectivo válido.
En reportes estadísticos sobre billetes presuntamente falsos, el Banco de México ha ubicado a las denominaciones de 500 y 200 pesos entre las más afectadas por este tipo de ilícitos, por lo que comerciantes y empleados han reforzado revisiones al recibir efectivo.
Al describir lo que han observado en las piezas que consideran irregulares, algunos vendedores refirieron diferencias visibles en el retrato de Benito Juárez y en detalles finos del diseño.
Entre los indicios mencionados está la ausencia de microimpresiones de seguridad en zonas donde normalmente se aprecian a simple vista con apoyo de luz, así como variaciones en la nitidez de líneas y fondos.
Otro punto señalado es la textura. En billetes auténticos, los textos y la denominación suelen presentar relieve perceptible al tacto, mientras que en piezas dudosas se percibe una superficie plana y un material similar a papel común, sin los relieves característicos.
También se recomendó revisar elementos a contraluz. En un billete auténtico deben apreciarse con claridad la marca de agua y la denominación correspondiente, con definición en el retrato y en los números. En piezas presuntamente falsas, esas imágenes pueden verse difusas o sin el nivel de detalle esperado.
Un tercer filtro es el hilo de seguridad. Al inclinar el billete, el hilo integrado al diseño muestra efectos de movimiento y cambios visuales, por lo que los empleados que reciben efectivo suelen mover la pieza frente a la luz antes de aceptarla.
Ante los reportes, comerciantes indicaron que han privilegiado cobros con transferencia o pago digital para reducir el riesgo en operaciones de caja, sobre todo en ventas de alto volumen o en horas de mayor afluencia.