Este lunes, luego de la jornada de violencia en distintos puntos de Veracruz y el país, diversos comercios de Orizaba permanecieron cerrados o abrieron sus puertas después del mediodía ante un ambiente de tensión y psicosis que redujo la movilidad en la ciudad. La situación provocó que las calles lucieran con poca afluencia de personas y generó un alto ausentismo en las instituciones educativas.
Cientos de alumnos no acudieron a las aulas debido a que en diversos planteles se suspendieron las actividades o, en su defecto, los padres de familia optaron por no enviar a sus hijos. De igual forma, los restaurantes que regularmente registran una alta asistencia al inicio de la semana lucieron vacíos durante la jornada.
Ciudadanos que salieron a trabajar indicaron que lo hicieron con precaución y solicitaron que las autoridades garanticen la seguridad de la población. Por su parte, los padres de familia pidieron mayor sensibilidad al determinar la suspensión de clases en contextos de riesgo, pues aseguraron que privilegiarán la integridad de los menores antes que enviarlos a las escuelas si consideran que existe un peligro.