La comunidad cultural veracruzana solicitó formalmente a la gobernadora, Rocío Nahle García, a la secretaria de Cultura, Xóchitl Molina González, a la presidenta municipal de Xalapa, Daniela Griego Ceballos y al director de Cultura Marco, Dario García Franco la instalación de una mesa de trabajo abierta y vinculante para abordar las principales demandas del sector.
Entre los temas prioritarios propuestos destacan:
1. Blindar normativamente la gratuidad de los recintos públicos.
2. Establecer criterios transparentes para la asignación de espacios y recursos.
3. Garantizar el pago digno y puntual a los artistas, revisar los requisitos de protección civil para fondos culturales.
4. Transparentar el presupuesto de los festivales estatales.
5. Garantizar la participación de artistas locales.
6. Crear un Consejo Ciudadano de Cultura con facultades reales de co-decisión
7. Formar un “Observatorio Cultural Ciudadano” que evalúe las políticas públicas del sector.
En el documento, la comunidad reconoció algunos avances obtenidos gracias a la “movilización organizada e informada”, pero advirtió que estos han sido resultado de presiones y no de una política cultural estructural. “Terminaron no dando concesiones, sino reculando”, señalaron.
Críticas al Festival de Jazz y Bolero y a la fusión Cultura-Turismo.
Los artistas y gestores culturales valoraron el anuncio del Festival Internacional del Bolero y Jazz 2026, que ofrecerá acceso gratuito y la participación de más de 200 artistas, pero consideraron que “un festival no sustituye una política cultural”. Advirtieron que, sin transparencia presupuestal, sin mayor participación de artistas locales y sin articulación con los espacios independientes, estos eventos se convierten en acciones aisladas que no resuelven las condiciones estructurales del sector.
Además, cuestionaron la progresiva fusión de las áreas de Cultura y Turismo, que —a su juicio— trata la creación artística como “insumo o mercancía de atracción” en lugar de un derecho. “Los recintos se programan pensando en aforos y temporadas, y la comunidad cultural queda relegada a los márgenes”, afirmaron.
La comunidad recordó que hace un año envió una carta a la gobernadora Nahle sin recibir respuesta y le plantearon dos preguntas concretas:
1.¿Qué compromisos asume su gobierno para que la política cultural deje de ser un apéndice del turismo y vuelva a centrarse en la comunidad que sostiene la vida simbólica de Veracruz, reconociéndola como co-gobernante legítima?
2.¿Por qué Veracruz, pionero en la descentralización cultural gracias al legado de figuras como la doctora Ida Rodríguez Prampolini, se ha convertido hoy en un ejemplo de exclusión de su comunidad artística? ¿Qué hará el gobierno para restaurar aquella visión?
Llamado a la sociedad y a los medios
La declaración concluye con un llamado a los medios de comunicación para dar seguimiento al proceso, a la sociedad para informarse y participar, y a la propia comunidad cultural para mantener la organización y vigilancia ciudadana.
“La cultura no se recibe, se ejerce, y los derechos no se mendigan, se conocen, se organizan, se defienden y se gobiernan. Porque gobierne quien gobierne, los derechos se defienden”, enfatizaron.