Esta es la historia de Sara Cirilo Pérez, una mujer de 65 años de edad, que vive en el municipio de Huiloapan, ella padece el enemigo silencioso, es decir, la diabetes, misma que sólo se le puede controlar con aplicaciones de insulina de manera diaria, y por si fuera poco tiene dos hijas adultas que desde niñas han padecido de ataques epilépticos y no caminan.
Con respecto a sus hijas quienes llevan por nombre Anastasia de 43 años y Trinidad 39, indicó que estas padecen ataques epilépticos, y ambas no pueden caminar, sin embargo, la que tiene la enfermedad mas recrudecida es Trinidad.
“Sí tuviera enfrente al Gobernador le pediría que me diera un pedacito de terreno para vivir, y es que ya no aguanto trabajar, por mis enfermedades y es que mis hijas yo las cuido porque ni caminan y es que esta enfermedad me está acabando”.
Ante esta situación, donde ninguna de las dos pueden valerse por sí solas, es que la más chica de estas dos mujeres hace algunos días se cayó de su silla de ruedas, “ahora Trini es la que está mas mal de las dos, se cayó y se fracturó su mano, toma harta medicina, y a veces me ayudan a comprarla pero no siempre tengo dinero para comprarla y cuando se le acaba la medicina, le duele más”.
Pero ante la necesidad, es que Sara tiene que trabajar e intentarse ganarse la vida, “voy con una señorita y le lavo los trastes aunque sea para comprar las tortillas y pancito para mi hijitas, pero me tengo que venir rápido porque a veces se caen y mejor las dejo sentadas en el suelo”.
Aseguró que el pasado marzo, fue visitada por personal del Gobierno del Estado, los cuales les prometieron darle una casa digna con baños especiales para que viviera con sus hijas, pero hasta el día de hoy no ha recibido respuesta, es por ello que pide apoyo al Gobierno del Estado, pues su casa están por quitársela y por otro lado las medicinas que requieren tanto ella como sus hijas son de altos precios y no cuentan con la posibilidad económica.
Y no obstante con toda esta problemática le fue cortada la luz sin motivo aparente, pues aseveró que este servicio ya esta pagado “no puedo ni hacerles su sopita, la verdad es que la comida se echó a perder, pues estaba en mi refrigerador, ese viejito pero sin luz pues ya no sirvió nada”.
Aunado a esto también, les pretenden quitar la casa donde ahora viven, “yo vivo desde hace 30 años en esta casa, una señora me la dejó, se murió en 1992, pero como dejaron terrenos ahora los medios hermanos quieren esto que ella me dejó a mi. Yo tengo 34 años de vivir aquí, pero ahora quieren que me vaya a una casita pero prestada y que sólo es un cuartito no voy a caber”.
Relató que el pasado 9 de marzo tanto el que se presume es el dueño de la casa donde habita, como su abogado, le dieron un papel a firmar señalándole de palabra que sería para otorgarle una nueva vivienda, y ella firmó pero sólo es un documento para poderla desalojar del actual lugar donde vive:
“Vino por mi un joven que me dijo que me llevaría Orizaba que lo mandaba el alcalde de aquí de Huiloapan, me llevó en una patrulla, con la finalidad de que viera según lo de un terreno. Y cuando llegué me puse nerviosa estaba pensando en mis hijas, y cuando entré me saludó el licenciado del dueño y también éste, así como otra persona, y es que ahí me dijeron que querían hablar conmigo”.
De igual forma le externaron que debía firmar un documento porque le otorgarían una casa, “yo les dije que si no debía tener un testigo y me contestó que si el testigo iba a recibir la casa o yo, y es que firmé y todavía ni hacían la casita nueva que es sólo un cuarto, abusaron de mi porque iba solita”.
Y es que la señora Sara asegura haber visto que al abogado que se ha encargado del caso y de tratar con ella para que se le de otra vivienda supuestamente, recibió dinero de parte del dueño de la misma “traía su cartera y de ahí saco dinero y que me dicen sálgase de aquí, yo ni vi cuanto le dieron pero si sacó la billetera y se quedaron ellos dos adentro”.
Antes de concluir, indicó que no se trasladará a esta nueva casa si antes no hay escritura, pues no quiere que en poco tiempo la saquen definitivamente de su vivienda; lo que le preocupa es que sus hijas queden sin techo.