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Sección: Estado de Veracruz

Con Fidel Herrera se acabó la figura carismática de gobierno para pasar a una autoritaria

Hay reacciones descabelladas, absurdas, caprichosas y un despotismo histérico en el actuar del Gobernador: Alberto Olvera

Ángeles González Ceballos Xalapa, Ver. 08/09/2016

alcalorpolitico.com

Alberto Olvera Rivera, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la Universidad Veracruzana, definió al actuar del gobernador Javier Duarte como un despotismo histérico, y lo peor, es que habrá una “herencia maldita” al referirse a los líderes sindicales que se quedarán incrustados, entre otros.
 
Durante el segundo día de coloquio "Veracruz: crisis, alternancias y resistencias" y la mesa pobreza, desigualdad y crisis fiscal; señaló que con Fidel Herrera se acabó la figura carismática de gobierno para pasar a un gobierno de decisiones autoritarias, reacciones descabelladas, absurdas, caprichosas.
 
"No hay estrategia, se distribuyen los fondos de manera irresponsable, no hay control como tenía Fidel con un cierto sentido político, acá un uso discrecional del patrimonio público", manifestó. 
 
El Investigador consideró que durante el sexenio de Fidel Herrera había un cierto control central, que tenía una estrategia personalizada sobre el uso de los recursos, por lo tanto se convierte en la habilidad de cada miembro en el poder la cantidad de dinero que se roban.
 
Inició por manifestar que un aspecto central de la construcción democrática nacional tuvo que ver con el relativo equilibrio de poderes que generó el hecho de que los presidentes del país no tuvieran mayoría parlamentaria, como con Ernesto Zedillo.
 
En el caso de Veracruz y en la mayoría de los estados, dicho equilibrio legislativo-ejecutivo dejó de funcionar como el mecanismo de control de los excesos del Ejecutivo, pero ello no sucedió no tanto porque los resultados electorales no condujeran a ello, sino por una serie de prácticas que generó el gobierno de Fidel Herrera que precisamente rompieran el potencial de acción de ese equilibrio.
 
Refirió que durante el sexenio de Herrera, el PRI no tuvo mayoría en el Congreso local, de hecho el PAN tenía una capacidad de veto importante, situación que se repetía en otras legislaturas estatales, lo cual distó mucho de la administración de Miguel Alemán, lo que le permitió modificar la Constitución a su gusto al hacer diversos cambios.
 
“El gobernador Alemán fue el último que tuvo la capacidad de controlar plenamente el Poder Legislativo, entre otras cosas que cambió, fue el nombramiento del Procurador y cuando Fidel Herrera quiso nombrar al Procurador de Justicia no pudo hacerlo porque el PAN no estaba de acuerdo y entonces inició una práctica que condujo a la degradación política progresiva en el Estado”, recordó.
 
El Investigador señaló que fue ahí cuando Fidel Herrera comenzó una práctica constante e inauguró la costumbre de cobrar por cada una de sus votaciones importantes, todos los diputados empiezan a cobrar por decisiones importantes para el mandatario estatal.
 
Aseveró que con la compra de los votos de los diputados de oposición inició con la destrucción de la oposición sistémica de los legisladores, es así como nace el PRD Rojo o el PAN Rosado.
 
Añadió que con dicha práctica comenzó el control de todos los organismos autónomos como la Comisión Estatal Electoral, el Instituto de Acceso a la Información, el ORFIS, entre otros y de esta forma Fidel Herrera logró el control total de todo y es por eso que para la siguiente elección de 2007, el PRI arrasa con las diputaciones y la oposición pierde su espacio.
 
Definió que el efecto que tiene esta forma de operar de Herrera Beltrán es la “desintitucionalización” del aparato gubernamental, es decir, Fidel inaugura también la figura donde hay gobernador, pero no gobierno, en otras palabras, todo lo decide personalmente el gobernador y las instancias gubernamentales dejan de operar con un mínimo de autonomía.
 
Al iniciar el gobierno de Javier Duarte, éste hereda lo que creó Fidel, es decir, un sistema personalizado en donde no hay ningún contrapoder, pero a diferencia del gobierno de Fidel, que era carismático, simpático, populista, con arrastre por sus capacidades clientelares, Duarte llega al poder careciendo de dichas virtudes.
 
"Más bien había sido el operador de los recursos financieros en el sexenio de Fidel...cuando termina su sexenio ya había una crisis fiscal terrible. Hay un momento de ruptura en el que se da cuenta que no puede ser presidente (del país) y por otro se rompe el pacto con los Zetas, finalmente la administración de Felipe Calderón decidió atacar a los Zetas y se focaliza esta guerra contra el narco y el gobernador, el obligado a hacerlo y por tanto esa alianza que había se rompe y esto conduce a un descontrol", señaló.
 
Fue ahí donde al no haber una figura carismática, llega una figura despótica con Duarte.
 
Alberto Olvera recordó que fue así como inició el fin de ciclo de la presente administración, con una falta de operación por la falta de recursos y una escasa capacidad de gobernabilidad, una "implosión" y los malos resultados electorales, pero lo que no se ha roto son los pactos con el crimen organizado, con los sindicatos, como el de la Secretaría de Salud, que es una verdadera "mafia"; los sindicatos magisteriales que siguen negociando plazas a pesar de la reforma educativa o el sindicato del Poder Ejecutivo con Juana Consuelo al frente, quien sigue "media viva" pero sigue siendo la dirigente sindical.
 
"Tenemos la reproducción de vivencia, el escenario de los poderes fácticos que había anteriormente y que sostuvieron a este régimen corrupto. De manera que no hemos salido. Perdieron las elecciones, se va a acabar el sexenio pero su herencia maldita nos va a acompañar durante muchos años", lamentó.
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