En días pasados, en el Congreso del Estado de México, fue reconocida Raisa Guadalupe Iturbe Álvarez como mujer ganadera, destacando su trayectoria dentro de este sector productivo clave para el País.
Originaria de Jesús Carranza, en la zona sur, Iturbe Álvarez representa con orgullo a un sector de la ganadería en el sur de Veracruz, consolidándose como una figura que hoy trasciende a nivel nacional por su trabajo, liderazgo y compromiso con el campo.
Este reconocimiento no sólo honra su labor individual, sino que simboliza el esfuerzo colectivo de muchas mujeres que han sostenido la actividad ganadera a lo largo del tiempo, muchas veces sin visibilidad.
En entrevista, la galardonada expresó con firmeza el significado de este logro: “Somos el resultado de mujeres que nunca dejaron el campo. Este reconocimiento no es mío, es de todas las que trabajaron en silencio, de las que sostuvieron la tierra sin aplausos y abrieron camino sin ser vistas. Porque la mujer en la ganadería mexicana nunca fue ausencia, fue invisibilidad”.
Sus palabras reflejan una realidad compartida por miles de mujeres que han sido parte activa del campo, pero que apenas comienzan a ser reconocidas en un sector históricamente dominado por hombres.
El empoderamiento femenino en la ganadería no sólo implica ocupar espacios, sino transformar la percepción social sobre el papel de la mujer rural. La propia Iturbe Álvarez lo resume como un proceso colectivo: “Esto no es un logro individual, es un paso más en una lucha que viene de generaciones”.
Asimismo, destacó su compromiso de abrir camino a nuevas generaciones, normalizando la presencia femenina en todos los niveles del sector: “Mi compromiso es claro: dar visibilidad, dar normalidad y demostrar que la mujer de rancho no sólo está, lidera, construye y deja legado. Y lo hace con orgullo, porque México tiene con qué competir al más alto nivel”.
Este tipo de reconocimientos refuerza la importancia de visibilizar el papel de la mujer en la ganadería, un sector estratégico para la economía nacional, donde cada vez más mujeres destacan por su capacidad, liderazgo y visión.
Finalmente, la ganadera veracruzana dedicó un mensaje de gratitud a quienes han sido parte de su camino: “Gracias a mi familia, mi pilar, mi fuerza, mi motor, y a todas las mujeres del campo que son y serán siempre inspiración”.
La galardonada, puntualizó que la ganadería en México no puede entenderse sin la participación activa de las mujeres, que en el campo no sólo se trabaja, también se transforma, y cada vez más, se lidera en femenino.