Con una misa de acción de gracias y una marcha por las principales vialidades de la ciudad, comerciantes y habitantes de Álamo Temapache conmemorarán el primer aniversario de las devastadoras inundaciones del 10 de octubre de 2025, que dejaron viviendas, calles y negocios cubiertos de lodo, además de cuantiosas pérdidas materiales.
La convocatoria busca recordar los momentos difíciles que atravesó la población, pero también reconocer la solidaridad de voluntarios, habitantes de comunidades cercanas, personas de otros municipios y estados, así como de las instituciones gubernamentales que contribuyeron a las labores de limpieza y recuperación.
El director de Comercio, Juan Carlos Vera Hernández, informó que la actividad comercial registra una recuperación aproximada del 80 por ciento; sin embargo, lamentó que al menos 2 de cada 10 establecimientos afectados no hayan logrado reabrir sus puertas después de las pérdidas sufridas.
Explicó que la marcha tiene como propósito expresar agradecimiento a todas las personas que tendieron la mano a los alamenses cuando numerosos negocios quedaron inundados y gran parte de la mercancía se perdió.
“Es para agradecer a Dios y a todos quienes nos ayudaron. Llegó mucho apoyo de otros municipios, desde otras ciudades de diferentes estados para levantar a Álamo”, expresó tras destacar también la participación solidaria de las comunidades de la región.
La movilización está prevista para este sábado 10 de octubre, a las 10:30 de la mañana. El contingente partirá del lugar donde se encontraba el monumento al Colotero, en la entrada de la ciudad, para avanzar por el bulevar Quintana Roo y la avenida Independencia, hasta llegar a la calle Ferrocarril, en la zona centro, detrás de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores.
Por su parte, el presbítero Guillermo de Olmos Pérez, titular de la parroquia, invitó a la feligresía y a la población en general a participar en la misa de acción de gracias programada para las 10:00 de la mañana.
La celebración religiosa también tendrá como intención pedir protección y fortaleza para las familias ante los riesgos que representa la actual temporada de lluvias. El templo fue uno de los inmuebles afectados por la contingencia, pues el agua alcanzó casi 3 metros de altura y destruyó parte de su barda, la cual ya fue restaurada.
Hace un año, el desbordamiento de los ríos Pantepec y Vinazco, junto con otros afluentes, provocó una de las emergencias más difíciles para Álamo. En cuestión de horas, numerosas familias perdieron parte o la totalidad de sus pertenencias, mientras los comercios quedaron anegados y las calles cubiertas de lodo. “Un año después, seguimos de pie con Dios”, manifestó el párroco.