La permanencia escolar es un componente fundamental para garantizar el derecho a la educación y reducir las profundas desigualdades sociales en el país. Entender con precisión quiénes abandonan las aulas, cuáles son sus motivos y cómo responde la política pública actual es indispensable para evaluar si los recursos públicos se están ejerciendo de manera eficiente y equitativa.
En el boletín “Política pública para la permanencia educativa. Resultados en la no asistencia escolar”, se muestra que la inasistencia escolar responde a barreras económicas, laborales, familiares y sociales que cambian a lo largo de la trayectoria educativa.
Actualmente, la Educación Superior y Posgrado concentra la mayor problemática, al albergar al 72.8 por ciento de la población que no asiste a la escuela. Sin embargo, en 2024, de los estudiantes que sí asistieron, 8.2 millones recibieron algún tipo de beca, que equivalió a 24.2 por ciento de la matrícula.
Las razones del abandono varían de acuerdo con la etapa escolar: En preescolar, predominan las responsabilidades de cuidado; en secundaria y media superior, resalta la falta de interés o aptitud; en educación superior, los principales detonantes son la necesidad de trabajar, la unión, el matrimonio o embarazo, y las restricciones económicas.
La permanencia escolar requiere una política pública integral. Además de ampliar la cobertura de las becas, es necesario fortalecer las condiciones que permiten a niños y jóvenes permanecer y concluir sus estudios mediante inversión en infraestructura, servicios educativos, acompañamiento y atención focalizada pues las barreras para la permanencia escolar cambian a lo largo de la trayectoria educativa y requieren acciones diferenciadas. De esta manera sería posible reducir de manera sostenida la no asistencia escolar y avanzar hacia un sistema educativo equitativo e incluyente.