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Sección: Estado de Veracruz

Crece el trabajo infantil; 160 millones de niños laboran en el mundo

Por pandemia, otros 8.9 millones de niños estarán en esta situación a finales de 2022: OIT y UNICEF

Miguel Valera Xalapa, Ver. 10/06/2021

alcalorpolitico.com

De acuerdo con los últimos datos publicados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), los progresos mundiales en la lucha contra el trabajo infantil se han estancado por primera vez desde hace dos decenios y, si no se adoptan medidas urgentes de mitigación, la pandemia por COVID-19 probablemente sea la causa de que muchos más millones de niños se vean obligados a laborar. “Estos resultados son alarmantes”.

Las últimas estimaciones mundiales indican que 160 millones de niños –63 millones de niñas y 97 millones de niños– se encontraban en situación de trabajo infantil a nivel mundial a principios de 2020, lo que representa casi 1 de cada 10 niños en todo el mundo. A su vez, un total de 79 millones de niños –casi la mitad de todos los niños en situación de trabajo infantil– realizaban trabajos peligrosos que ponían directamente en peligro su salud, seguridad y desarrollo moral.

Esto significa que los progresos mundiales en la lucha contra el trabajo infantil se han estancado desde el año 2016. El porcentaje de niños en situación de trabajo infantil no ha cambiado en estos últimos cuatro años, mientras que el número absoluto de niños en situación de trabajo infantil ha aumentado en más de 8 millones. De manera análoga, el porcentaje de niños que realizan trabajos peligrosos prácticamente no ha cambiado, pero ha crecido en 6.5 millones en términos absolutos.



El informe Trabajo infantil: Estimaciones mundiales 2020, tendencias y el camino a seguir afirma que los resultados anteriores ponen de manifiesto la cruda realidad del compromiso de la comunidad internacional de poner fin al trabajo infantil de aquí a 2025. “Si no reunimos la voluntad y recursos necesarios para actuar ahora a una escala sin precedentes, el calendario para poner fin al trabajo infantil se prolongará muchos años”.

Cabe mencionar que el panorama mundial enmascara los progresos continuos en la lucha contra el trabajo infantil en las regiones de Asia y el Pacífico, y en América Latina y el Caribe, en donde el trabajo infantil ha mostrado una tendencia descendente en los últimos cuatro años, tanto en términos porcentuales como absolutos. En África Subsahariana, unos progresos similares han demostrado ser difíciles, donde el porcentaje de niños en situación de trabajo infantil se ha incrementado desde 2012. En la actualidad, existen más niños en situación de trabajo infantil en esta zona que en el resto del mundo.

El estudio también refiere que, en los últimos cuatro años, se ha registrado una disminución en términos porcentuales y absolutos del trabajo infantil entre los niños de 12 a 14 años de edad, y los niños de 15 a 17 años, siguiendo la tendencia descendente constante observada en las estimaciones anteriores.



“Sin embargo, el trabajo infantil se ha incrementado entre los niños de 5 a 11 años, después de que las estimaciones mundiales de 2016 indicaran lentos progresos para este grupo de edad. En 2020 hubo 16.8 millones más de niños de 5 a 11 años de edad en situación de trabajo infantil que en 2016”.

Los especialistas consideran que la crisis sanitaria actual amenaza con seguir erosionando los avances mundiales en la lucha contra el trabajo infantil a menos que se adopten medidas urgentes de mitigación. Los nuevos análisis de la OIT y UNICEF indican que otros 8.9 millones de niños estarán en situación de trabajo infantil a finales de 2022 como consecuencia de la creciente pobreza impulsada por la pandemia.

Este aumento adicional previsto del trabajo infantil no es en absoluto una conclusión anticipada. El impacto real dependerá de las respuestas de política. Dos escenarios adicionales demuestran la enorme influencia de la cobertura de protección social en el trabajo infantil a corto plazo. En los casos en que se permite que se pase por alto la cobertura de protección social, la situación del trabajo infantil podría deteriorarse mucho más de aquí a finales de 2022, llegando a aumentar hasta en 46 millones. “En cambio, un aumento de la cobertura de protección social podría compensar con creces el impacto de la COVID-19 en el trabajo infantil, por lo que volveríamos a progresar en nuestro empeño por poner fin al trabajo infantil”.



El informe también expone que el 11.2% de los niños se encuentra en situación de trabajo infantil, en comparación con el 7.8% de las niñas. En cifras absolutas, hay 34 millones más de niños que de niñas en situación de trabajo infantil, pero cuando la definición de trabajo infantil se expande para incluir las tareas domésticas realizadas durante 21 horas o más por semana, la diferencia entre niños y niñas de 5 a 14 años de edad en situación de trabajo infantil se reduce casi a la mitad.

Además, existen 122.7 millones de niños de las zonas rurales en situación de trabajo infantil en comparación con los 37.3 millones de niños de las zonas urbanas. La prevalencia del trabajo infantil en las zonas rurales (el 13.9 por ciento) es casi tres veces superior a la de las zonas urbanas (el 4.7 por ciento).

“El mayor porcentaje de trabajo infantil tiene lugar en las familias. El 72 por ciento de los niños en situación de trabajo infantil y el 83 por ciento del trabajo infantil entre los niños de 5 a 11 años de edad tiene lugar en las familias, fundamentalmente en las explotaciones familiares o en las microempresas familiares. El trabajo infantil en las familias es a menudo peligroso, a pesar de la percepción generalizada de que la familia ofrece un entorno de trabajo más seguro. Más de uno de cada cuatro niños de 5 a 11 años, y casi la mitad de los niños de 12 a 14 años en situación de trabajo infantil en la unidad familiar realizan tareas que probablemente dañen su salud, seguridad o moralidad”.



Cabe señalar que el trabajo infantil a menudo está asociado con el abandono escolar de los niños, ya que un alto porcentaje de niños muy pequeños en situación de trabajo infantil son excluidos de la escuela a pesar de pertenecer al grupo de edad de enseñanza obligatoria. “Más de tres cuartas partes de los niños de 5 a 11 años y más de un tercio de los niños de 12 a 14 años en situación de trabajo infantil no están escolarizados. Esto limita seriamente las perspectivas de trabajo decente en la juventud y la edad adulta, así como el potencial de la vida en general”.

Asimismo, muchos más niños en situación de trabajo infantil luchan por conciliar las exigencias académicas y el trabajo infantil, lo que compromete su educación y su derecho al ocio.

Ante esta situación, la OIT y UNICEF consideran que este Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil de las Naciones Unidas, los países deben actuar con urgencia renovada para volver a realizar progresos. “Se necesitan medidas inmediatas para evitar un mayor retroceso durante la crisis actual de la COVID-19. La pandemia ha puesto claramente de relieve el riesgo de trabajo infantil, ante todo a través de un fuerte incremento de la pobreza que puede dar lugar a que las familias dependan en mayor grado del trabajo infantil, y a través de los cierres de las escuelas que deniegan a las familias la alternativa lógica de enviar a sus hijos a trabajar”.



A fin de reducir estos riesgos, es primordial expandir las medidas de apoyo a los ingresos para las familias en situación de vulnerabilidad, a través de prestaciones por hijos a cargo u otros medios similares. También serán fundamentales las campañas de regreso a clases y la intensificación del aprendizaje de recuperación, con objeto de que los niños regresen a las aulas y de ayudarles a recuperar el aprendizaje perdido una vez allí, cuando las condiciones lo permitan.

El organismo internacional señala que tampoco se pueden perder de vista los imperativos de política más generales para poner fin al trabajo infantil:



• Extender la protección social para los niños y sus familias, con el objetivo de mitigar la pobreza y la incertidumbre económica que subyacen al trabajo infantil.





• Garantizar una educación gratuita y de buena calidad al menos hasta la edad mínima de admisión al empleo, a fin de proporcionar una alternativa viable al trabajo infantil y de brindar a los niños una oportunidad para tener un futuro mejor.



• Garantizar que se registre el nacimiento de cada niño, para que los niños tengan una identidad legal y puedan gozar de sus derechos desde su nacimiento.



• Promover el trabajo decente que permita obtener ingresos justos para los jóvenes (por encima de la edad mínima legal para trabajar) y los adultos, poniendo particular énfasis en los trabajadores de la economía informal, a fin de que las familias no recurran al trabajo infantil impulsado por la pobreza.





• Promover medios de sustento rurales adecuados y la resiliencia debida, en particular apoyando la diversificación económica, invirtiendo en una infraestructura de servicios básicos, extendiendo la protección social y concibiendo políticas de extensión agrícola para la diversificación de los cultivos. Las explotaciones y empresas familiares que dependen de sus hijos como mano de obra (en su mayor parte no remunerada) necesitan más apoyo para mejorar sus medios de sustento y acabar con dicha dependencia.



• Garantizar que exista la legislación necesaria para proteger a los niños, respaldada por mecanismos encargados de la aplicación de la legislación y por sistemas de protección de la infancia, y los servicios necesarios para aplicarla.



• Abordar las normas de género y la discriminación que aumentan los riesgos de trabajo infantil, en particular para las niñas, relacionados con el trabajo doméstico y con las tareas domésticas no remuneradas.