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Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Cuba: médicos y medicinas; E.U.A: soldados y armas

Jorge Salazar Garca 11/05/2020

alcalorpolitico.com

La medicina te salva el cuerpo, pero la bondad y el amor de los demás te salva el alma” (María) [1]


Cuando las medidas de confinamiento sean flexibilizadas y el pánico provocado por la Pandemia vaya disminuyendo, las otras crisis volverán a hacerse visibles; eso sí, cada una con la intensidad que los dueños de los medios de información decidan darle. No obstante, debido a su gravedad, ya no podrán ocultar eficazmente por mucho tiempo los desequilibrios ambientales, económicos y sociales causados por el modelo que defienden. Y cuando el despertar sea incontenible, seguramente tendrán listas las estrategias represivas en contra de quienes hayan descubierto que les privatizaron hasta el aire que respiran y endeudaron de por vida. Llegado el momento, los dueños del capital no dudarán (nunca lo han hecho) en usar todos los medios a su alcance para preservar la política de MERCADO que ha puesto en riesgo la existencia de lo humana.



La polarización social actual ha hecho retornar con fuerza la antonimia Capitalismo-Socialismo. Durante esta Pandemia, defensores y opositores del modelo neoliberal están exhibiendo su verdadero rostro.

Por un lado, el país líder del neoliberalismo, Estados Unidos, ya mostró egoísmo y perversidad; primero, negando la existencia del virus y atención digna sus sectores vulnerable (afroamericanos, latinos, trabajadores, migrantes, etcétera) y, después, robando equipo de protección personal y destinando el 14% de su PIB (3 billones de dólares) al rescate de las corporaciones culpables de los desequilibrios mundiales. En el ámbito externo, el presidente Trump expuso la parte más negra de su gobierno retirando su apoyo económico a la OMS (Organización Mundial de la Salud) y aprovechando la pandemia para recrudecer sus acciones ilegales en contra de los países que considera son un peligro para su modelo capitalista. A Irán y Cuba les intensifica los bloqueos y sanciones económicas, y a Venezuela le confisca bienes y la ataca con operaciones militares encubiertas.

Contrario a lo hecho por los siervos de Mammón[2], la Cuba socialista, aún en las condiciones críticas que le imponen el bloqueo gringo, compartió generosamente sus bienes y conocimientos con el mundo. Incluso, el Estado cubano sigue acudiendo con personal e insumos médicos a las Naciones que han solicitado su apoyo para salvar vidas. Afortunadamente, la censura mediática imperial, no ha logrado ocultar o desvirtuar esa actitud solidaria de Cuba con la humanidad. Gracias a las redes sociales, millones de personas han comenzado a descubrir cuáles intereses realmente defiende cada sistema: mientras el país de la estatua de la libertad utiliza la tragedia para distribuir armas, soldados, espías y sicarios por el globo, la digna isla del caribe, resplandece como un faro de humanismo en medio de la devastación imperial.



Los analistas políticos coinciden y la ciencia lo confirma, el modelo neoliberal está conduciéndonos a la hecatombe global. Por esa razón, la próxima confrontación de los intereses privados y sociales será más radical e inevitable. Cada bando piensa en el aniquilamiento del otro. De mantenerse esa irreductibilidad ambas partes perderán, el planeta no espera ni aguantará más destrucción. Urge pactar acuerdos comunes mínimos, un punto de equilibrio. NO es imposible, por ejemplo, salvar nuestro hábitat de las consecuencias del calentamiento global (disminuyendo las emisiones de carbono), modificar hábitos de consumo y garantizar agua, techo, comida, trabajo, educación y vestido a la población en extrema pobreza.

En el ámbito local, es factible alcanzar un acuerdo nacional (conservadores, liberales; pueblos y ciudades) que además de incluir lo aspectos antes mencionados aceptarán un nuevo orden Constitucional derivado de un Congreso Popular y Ciudadano. Conseguir eso en México será bastante difícil; sobre todo, porque la burguesía corrupta adoctrinó a millones de mexicanos a través de una “educación” basada en competencias (Relación de oposición entre dos o más individuos o grupos para el logro de la supremacía)[2] que hizo ver como héroes y “triunfadores” sólo a quienes acumulan dinero, objetos y personas sin reparar en los medios para lograrlo. Lo anterior, por propia sobrevivencia, no debe proseguir.

P.D. Apoyemos a la organización estadounidense Codepink para que se conceda el premio Nobel de la Paz a los médicos cubanos. (https://www.codepink.org/cuban_doctors_began_to_arrive_without_asking_for_anything_in_return).



[1] Ex enferma de COVID-19, citada por Laura Poy Solano en su nota publicada en la Jornada del 10 de mayo.
[2] Galimberti Umberto; Diccionario de Psicología. Ed. Siglo XXI Editores. 2002. Pág. 209