Buenas tardes:
Espero pudieran compartir mi sentir y el de muchos compañeros dentro del magisterio Veracruzano.
Carta para reflexión
Abandono e indiferencia sindical ante docentes atrapadas en Tlachichilco
Ante la nota publicada recientemente por alcalorpolitico.com, donde se informa sobre las profesoras que permanecen aisladas en Tlachichilco, municipio al norte de Veracruz, resulta imposible no expresar la indignación y tristeza por el abandono total en que se encuentra el magisterio, especialmente por parte de los sindicatos y del SNTE, que una vez más han demostrado su indiferencia e inutilidad ante una situación de verdadera emergencia.
Desde el momento en que la SEV decidió suspender clases de último minuto hubo negligencia institucional, pues esa decisión repentina puso en riesgo a los docentes y a los alumnos. Lo más grave es que los sindicatos guardaron silencio sin oponerse ni exigir condiciones seguras para el traslado y resguardo del personal docente.
Hoy vemos a las compañeras maestras aisladas, con víveres agotándose y sin apoyo oportuno, mientras los líderes sindicales –que deberían estar encabezando las gestiones y exigiendo respuestas– permanecen cómodos, callados y complacientes.
Los sindicatos actuales ya no representan al magisterio sino que se han convertido en oficinas de negocio, administradas por intereses personales y acuerdos políticos.
Están sometidos porque saben que si se atreven a cuestionar o ir en contra de la parte oficial se les cierran los “negocios” y privilegios que mantienen al amparo de la SEV.
Y entonces uno se pregunta: ¿De qué sirven las cuotas sindicales que mes con mes se nos descuentan si cuando una maestra está atrapada en la sierra piden víveres y donaciones?
¿De qué sirven tantos millones en las arcas del SNTE, si no pueden pagar un helicóptero para rescatar a sus propias agremiadas?
El magisterio veracruzano no necesita discursos ni abrazos solidarios en redes sociales; necesita acciones reales, compromiso y valentía sindical.
Ojalá esta tragedia sirva para reflexionar y despertar la conciencia de los trabajadores de la educación: no podemos seguir sosteniendo estructuras que sólo viven de nosotros pero nunca responden por nosotros.
Atentamente,
Un trabajador de la educación indignado.