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Semana de la Ciencia
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Sección: V?a Correo Electr?nico

De berrinches a berrinches

Arturo Reyes Gonz?lez 01/03/2011

alcalorpolitico.com

Cuando era pequeño gustaba de ir a jugar a casa de mi tía Malena con su hijo mayor, mi primo Gabriel, o Gaby como normalmente le llamábamos; en el patio de su casa, recuerdo, durante una temporada hubo materiales de construcción almacenados (arena, grava, piedra), lo que nos permitía sacar los carritos y camioncitos de construcción y jugar con dichos materiales.

Una vez iniciado el juego, recuerdo bien, llevaba mis juguetes, pero los de él en ese momento eran más nuevos. Como todo niño, sin pensarlo yo quería usar los suyos, que me los prestara y jugar con ellos porque los míos estaban más gastados, no lucían tanto. Recuerdo muy bien que los camiones eran amarillos con negro, una reproducción de los de verdad.

También me acuerdo y todavía me da pena cuando lo recapitulo, que Gaby me los prestaba pero nada mas un rato pequeño, no podía ser todo el tiempo porque él quería jugarlos y eran suyos, pero llegaba un momento en el que cuando yo quería que me los volviera a prestar y él no quería entonces de inmediato iniciaba yo un rito de berrinche, de amenaza, si no me los prestaba un rato más, le decía de manera muy firme que me iría a mi casa y dejaríamos de jugar.

Por supuesto eso no era lo que en realidad quería; insisto, como todo niño yo quería seguir jugando mucho tiempo, el mayor tiempo posible, hay una etapa de la niñez que es así, sin importar si había que comer, dormir o ir al baño, lo importante era jugar y no parar.

El resultado: creo que el 90 por ciento de las veces mi berrinche y amenaza funcionó, el otro 10 por ciento no, sin embargo no me fui, me aguanté y me quedé a seguir jugando, pero, nada tonto, con la condición de cambiarlo por otro juego que no fuera el de la construcción; podía ser uno de mesa como el turista mundial o el memorama, ir a andar en bicicleta o cualquier otra cosa.

Hoy que veo las amenazas y amagues del “líder”, “el salvador”, el gurú de la izquierda mexicana y del Partido de la Revolución Democrática, el PT y Convergencia en nuestro país, Andrés Manuel López Obrador (o el “Peje” pa’ la raza y la banda), de irse del PRD porque no hacen caso a su negativa de alianzas en el Estado de México con el Partido Acción Nacional rumbo a la gubernatura de ese estado, cómo recuerdo mi situación de niño.

Pidió algo que no existe como es la licencia temporal para ausentarse de “su partido” todo porque no le parece lo que sucede; ya le dijeron que no. A ver entonces si se retira del juego.

Quiere, como aquel niño que era yo, imponer las condiciones del juego bajo amenazas, hace su berrinche a sabiendas de que para desarrollar bien el juego se le requiere. Berrinches, simples arrebatos de niño, sólo que en este caso llevados a otro escenario, a otro nivel. Si no me das entonces no juego, es la consigna.

Él, como yo años atrás, sabe que quiere seguir jugando, que no es más que un amague que trata de intimidar al compañero de partido para lograr lo que él quiere, porque lo quiere.

¿Realmente alguien cree que el “peje” se puede ir a “su casa” a observar el juego desde otro ángulo muy distinto del que hoy tiene en puerta?, ¿que esta dispuesto a cumplir con su berrinche y dejar al PRD para tratar de competir –jamás ganar, no le alcanza– tan sólo con la estructura del PT y Convergencia?

No, claro que no. Se trata de un show mediático, por cierto muy medido, que le permite estar en la palestra nacional y ganar espacios de gratis, pero nada más, espacios, eh, júrelo que nada más espacios, porque simpatías sería demasiado difícil.

Si no es nada tonto el señor, que cómo me recuerda mi infancia.

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