José Valentín González tenía apenas 15 años cuando dejó San Juan Volador, en Pajapan, y llegó a Coatzacoalcos para continuar sus estudios. No tenía contactos en el medio artístico ni imaginaba que años después su rostro aparecería en producciones cinematográficas y que terminaría formando parte de Colisión, serie estrenada este septiembre en HBO Max.
Su historia, sin embargo, estuvo lejos de ser un camino sencillo. Hubo años de incertidumbre económica, castings sin respuesta, trabajos alternos para sostenerse y momentos en los que tuvo que aprender a convivir con el rechazo y preguntarse si valía la pena continuar.
En entrevista vía zoom, el actor de 39 años abrió el baúl de los recuerdos y contó que cursó la primaria y secundaria en Pajapan. Después llegó a Coatzacoalcos para estudiar el bachillerato en el COBAEV 18 y fue precisamente en esta ciudad donde ocurrió el encuentro que comenzó a cambiar su vida.
Un maestro proveniente de Xalapa llegó a la escuela y ofreció un taller de teatro los sábados. José Valentín decidió probar. Tenía 15 años y todavía no sabía que aquella inquietud terminaría convertida en su profesión. “Creo que desde ahí empecé a conocer un poquito de mi vocación artística”, recordó.
El teatro lo acompañó durante sus siguientes años en Coatzacoalcos. Cuando comenzó a estudiar Administración Turística volvió a integrarse a actividades teatrales y posteriormente formó parte de un grupo con el que desarrolló distintos proyectos. En aquellos años participó en presentaciones durante el Festival Internacional del Mar y formó parte del montaje de Guapango, un musical con música jarocha, canto y baile en vivo que llevó al grupo fuera de Veracruz.
Una presentación en Cuernavaca abrió otra puerta. Un promotor cultural invitó a los integrantes del grupo a participar en un laboratorio experimental para actores durante seis meses. José Valentín estaba a mitad de la carrera universitaria pero decidió detener sus estudios temporalmente y marcharse a probar suerte. Después regresó a Coatzacoalcos, concluyó Administración Turística en 2010 y ejerció durante algún tiempo, pero aquella inquietud que nació cuando era adolescente seguía presente. En 2012 tomó la decisión definitiva. A los 25 años dejó de mirar la actuación como una posibilidad y decidió convertirla en su forma de vida.
Llegar sin conocer a nadie
Tras estudiar actuación para teatro, se mudó a la Ciudad de México. Llegó, recordó, sin conocer prácticamente a nadie dentro de una industria donde los contactos y las oportunidades suelen marcar diferencias. Comenzó desde la autogestión y el teatro independiente. Tocó puertas, conoció personas y construyó poco a poco una red que le permitió mantenerse dentro del medio. Entonces llegó 2020.La pandemia cerró los teatros y canceló una gira que tenía programada en Colombia. De un momento a otro, el escenario que había construido durante años desapareció. “Me quedo prácticamente en la nada, sin saber qué hacer”, relató.
Pero aquella crisis terminó por empujarlo hacia otro terreno. Comenzó a prepararse en actuación frente a cámara y descubrió una faceta que hasta entonces no había explorado. Mandó fotografías y material por su cuenta a agencias de casting. Su primera convocatoria profesional fue para un pequeño personaje de Bardo. Para alguien que llevaba años intentando abrirse camino, recibir aquel casting significó comprobar que finalmente alguien de la industria estaba volteando a verlo.
Vivir del arte también significó resistir, José Valentín no romantizó el camino. Reconoció que uno de los mayores obstáculos fue el económico. A diferencia de un empleo estable, un actor podía tener trabajo durante un proyecto y después pasar meses sin saber cuándo llegaría el siguiente. Tuvo que buscar otras actividades y aprender diferentes áreas del mismo medio para obtener ingresos sin abandonar aquello por lo que había trabajado durante años.
Pero hubo otro costo menos visible. Los castings rechazados, las oportunidades que no llegaron y la incertidumbre terminaron por poner a prueba su estabilidad emocional. “Todos los días nos enfrentamos al rechazo. Es cómo lidio con eso, cómo lidio con la frustración, cómo le bajo a la ansiedad”, confesó. Con el tiempo entendió que mantenerse en la actuación también exigía paciencia, disciplina y encontrar equilibrio fuera de los reflectores.
Sus raíces terminaron por abrirle camino
En 2021 grabó “Tonantzin Guadalupe: Creación de una nación”, producción en la que su identidad y el náhuatl adquirieron un significado especial dentro de su carrera pues el actor originario de San Juan Volador es hablante de esta lengua y ha encontrado en sus raíces una parte esencial de lo que quiere representar frente a la cámara.
Después llegó “Temporada de huracanes”, adaptación de la novela de la veracruzana Fernanda Melchor, dirigida por Elisa Miller. Más tarde aparecieron cortometrajes, nuevos castings y otros proyectos. Hasta que llegó Colisión. La producción fue grabada tiempo atrás y José Valentín confesó que incluso llegó a pensar que quizá no saldría. Finalmente fue estrenada el 7 de septiembre en HBO Max y su nombre quedó ligado a una serie producida por Telemundo Studios en colaboración con Warner Bros. Discovery.
Pero mientras su carrera avanzó hacia producciones cada vez mayores, hubo un lugar al que nunca ha dejado de regresar…San Juan Volador, en Pajapan, la zona serrana del sur de Veracruz.
Volver a casa para recargar la pila
José Valentín procura regresar al sur de Veracruz por lo menos una vez al año. Ahí permanecen sus padres, su familia, su lengua y la comunidad que lo vio crecer. Cuando la vida lejos de casa comienza a pesar demasiado, volver se ha convertido en una forma de recuperar fuerzas. “Siempre alimenta, siempre reconecta. Cuando digo ‘ya tengo la pila muy baja’, necesito ir a recargarme con la familia”, expresó.
Por eso, la reacción que provocó en Pajapan y el sur de Veracruz la noticia de su participación en Colisión terminó por tocar una fibra distinta. No fue únicamente aparecer en HBO Max. Para José Valentín significó que un niño de una comunidad como aquella donde él creció pudiera verlo y descubrir una posibilidad que quizá antes parecía demasiado lejana. “Sí pueden ser doctores, pueden ser contadores, pueden ser abogados, pero también pueden ser actores y actrices. El lugar en el que estén, donde hayan nacido, siempre se puede soñar un poquito más”, afirmó.
Hoy habla de perseverancia y paciencia porque conoce las negativas, la incertidumbre y los sacrificios que hubo antes de cada oportunidad. Y entre castings, películas, teatro y ahora streaming, hay algo que José Valentín no negoció durante el camino: sus raíces. “Estoy completamente lleno de orgullo de dónde vengo, de la lengua que hablo, de los orígenes de mis abuelos, de mis padres y del pueblo de donde vengo”.
De aquel adolescente que salió de San Juan Volador y descubrió el teatro en Coatzacoalcos al actor que hoy aparece en una producción de HBO Max transcurrieron años de trabajo. Su historia no es la de un golpe de suerte, sino la de alguien que siguió tocando puertas cuando muchas permanecieron cerradas.