Muy buenas tardes:
El motivo de este correo es para que ustedes comenten el descaro de la rectora de la Universidad Hernán Cortés, laDra. Irma Rodríguez Pérez,
ubicada en la calle Ángel Núñez Beltrán No. 149, debido a que está exigiendo a los alumnos de las diferentes maestrías que están a punto de terminar, cuatro televisores de 40 pulgadas plasma, o proyectores por el que ellos llaman “proceso de donación”, ya que en cuarto semestre se tienen que hacer donaciones forzadas por el cierre de la maestría.
A pesar de distintas reuniones para explicarle que no se tiene el dinero para comprar esos aparatos, debido a que también exigen pago de certificados de estudios, pago del semestre, pago de fotografías, pago de la ceremonia de cierre –que lo manejan como obligación—, ahora a las personas que entran al Programa de Titulación les exigen la donación de los cuatro televisores y los proyectores. No quieren pequeños, exigen la medida, y si no los entregan los casi egresados les quitan el derecho de examen. En otros casos no los dejan entrar a las clases.
Ellos, los directivos (sus papás), pero ella en especial, Irma Rodríguez Pérez, dicen que la donación de libros –que se hacía en otro momento— no está permitido y ya no se puede.
Les pido comenten el abuso que se está cometiendo en la Universidad Hernán Cortés. Ahí no existe ni siquiera una buena cafetería o una buena biblioteca o centro de cómputo.
Soy madre de una de las estudiantes próximas a egresar de la maestría. Pedimos, pues la solicitud es a nombre de otros que como yo aún apoyan en sus estudios profesionales a los hijos, hagan pública la molestia debido a que muchos de los jóvenes que están estudiando tienen otros gastos y otros compromisos, no para cumplir los caprichos de esa “doctora”,
quien ahora pide $1,300 pesos a cada uno de los que egresarán para que pueda comprar las televisiones o los proyectores.
En total son 25 personas, que si se multiplican esos $1,300 pesos, son 32 mil 500 pesos, de los cuales nosotros como padres no podemos comprobar porque no nos quieren dar facturas.
Les pido que esto sea anónimo,
porque podrían perjudicar a mi hija.