La crisis de infraestructura, desabasto y fallas operativas en el Hospital Regional de Petróleos Mexicanos en Poza Rica detonó este martes una protesta de trabajadores petroleros en activo, jubilados y derechohabientes, quienes denunciaron condiciones inhumanas que, aseguran, ponen en riesgo la vida de los pacientes.
Los inconformes irrumpieron en las instalaciones del hospital para visibilizar la situación, agravada por la intensa ola de calor. Señalaron que trabajadores y pacientes prácticamente “se asfixian” debido a la falta de aire acondicionado, problema que no ha sido atendido por la administración.
Acusaron además que, pese a las altas temperaturas, las autoridades del nosocomio prohíben el ingreso de ventiladores externos, lo que obliga a enfermos y familiares a soportar condiciones extremas dentro de las áreas de hospitalización. La protesta también evidenció la interrupción de servicios médicos vitales. Derechohabientes denunciaron la suspensión de terapias de reemplazo renal, particularmente sesiones de hemodiálisis, lo que representa un grave riesgo sanitario.
José Juan Soni Solís, exsecretario general de la Sección 30 del STPRM, afirmó que pacientes con tratamientos previamente programados han visto reducidas sus sesiones sin justificación. Señaló que esta situación vulnera directamente su salud y su derecho a la atención médica.
Durante la movilización, una comisión de manifestantes ingresó a las oficinas administrativas para sostener un diálogo con el director del hospital, Emmanuel Román Cerón Montiel. El funcionario aseguró haber realizado gestiones ante instancias superiores en la Ciudad de México; sin embargo, no presentó soluciones inmediatas ni compromisos concretos.
Ante la falta de respuestas, los manifestantes se retiraron inconformes y advirtieron que las protestas podrían radicalizarse a partir de este miércoles si no se restablecen de manera urgente los servicios básicos, el suministro de insumos y el sistema de climatización en el hospital.