Ir a Menú

Ir a Contenido

Sección: Vía Correo Electrónico

Derechohabiente denuncia falta de medicamentos en clínica 66 del IMSS, en Xalapa

- De ocho fármacos especializados que requiere por su condición, sólo le surtieron dos

- Desabasto vulnera sus derechos y merma su economía al adquirirlos por su cuenta; exige solución

Xalapa, Ver. 24/08/2026

alcalorpolitico.com


Click para ver fotos

ASUNTO: Denuncia pública por desabasto sistemático de medicamento en la UMF No. 66 del IMSS

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN (PRENSA DIGITAL Y TRADICIONAL)



A LA OPINIÓN PÚBLICA

PRESENTES

Por medio del presente, me dirijo a ustedes en mi carácter de derechohabiente pensionada del Instituto Mexicano del Seguro Social con NSS 6588-68-0353, adscrita a la Unidad de Medicina Familiar No. 66 en Xalapa, Veracruz. Después de años de aportaciones al Instituto durante mi vida laboral, hoy mi único ingreso económico es mi pensión, y sin embargo, me veo en la necesidad de hacer del conocimiento público la grave situación que enfrento y que seguramente comparten numerosos pacientes de esta unidad: el desabasto sistemático y reiterado de medicamentos que pone en riesgo nuestra salud y vulnera nuestros derechos fundamentales.



Antecedentes

Me encuentro en tratamiento especializado desde hace más de 10 años, con una prescripción mensual de 8 medicamentos controlados. El pasado domingo 16 de agosto, tras mi consulta programada, únicamente se me surtieron 2 de ellos: Metilfenidato y Clonazepam. El resto de mi tratamiento –Venlafaxina, Fluoxetina, Lamotrigina, Quetiapina, Hidroxizina y Pregabalina– no fue entregado. En sustitución de la Fluoxetina, se me expidió una receta para Paroxetina, medicamento no establecido por el médico especialista tratante.

Esta no es una situación aislada. Es un problema que se ha repetido en múltiples ocasiones, obligándome a acudir una y otra vez a la unidad en busca de respuestas, sin que el personal de la UMF ofrezca soluciones efectivas. Las respuestas se limitan a frases como “dese la vuelta la próxima semana” o “no hay”, postergando indefinidamente la entrega de los fármacos esenciales para mi estabilidad emocional y bienestar general.



La búsqueda de respuestas y negativa de medicamento

El lunes 17 de agosto, un día después de mi consulta, mi hija acudió a la UMF para preguntar si ya había disponibilidad de los medicamentos faltantes, o en su defecto, una fecha estimada de abastecimiento. El personal que se encontraba en la coordinación médica de la unidad se limitó a decir que preguntara en farmacia. Al acudir a farmacia, el personal indicó que preguntara en Coordinación, evidenciando una clara estrategia evasiva y falta de voluntad para dar seguimiento a mi caso.
Ante tal situación, dejó una copia de mi historial clínico en la Subdirección de la UMF, con la expectativa de que las autoridades competentes tomaran cartas en el asunto. Sin embargo, hasta el momento de la presente denuncia, no he recibido ninguna solución efectiva, ni siquiera una fecha estimada de abasto. Cabe agregar que dando margen a lo expuesto en la Subdirección esperé una semana más, acudiendo a consulta el sábado 22 del mes en curso, encontrándome con que sólo llegó uno de los medicamentos faltantes. En este contexto la doctora Lisbeth Ruiz bolaños enfatizó que esta problemática no corresponde al área médica ni a farmacia, lo cual es entendible, sino que debía acudir con el Contralor. Llevo ya 9 días sin tomar mi tratamiento completo faltando Fluoxetina, Venlafaxina, Lamotrigina, Hidroxizina y Pregabalina, lo cual ha repercutido en mi salud de forma preocupante.

El presunto sistema de racionamiento



Desde diciembre de 2025, esta UMF implementó un presunto sistema de racionamiento de medicamento que consiste en la entrega interrumpida de ciertos fármacos. Dicho sistema opera mediante un formato genérico, sin logos institucionales y de divulgación oficial que le otorguen real validez ante el Instituto, por lo que resulta altamente cuestionable su origen y legalidad.

Cada mes, el sistema oficial del IMSS emite la totalidad de las recetas correspondientes a mi tratamiento, lo cual evidencia la improcedencia de dicho formato, puesto que si se tratara de una medida oficial, debería existir concordancia entre ambos sistemas. No obstante, en el mes de agosto, y de acuerdo con el propio sistema de calendarización de la UMF, el medicamento que debía ser entregado conforme al racionamiento no fue surtido, evidenciando la ineficacia e inconsistencia de dicho procedimiento.

Responsabilidad Administrativa



Es importante señalar que estos tratamientos especializados no son nuevos. Al igual que muchos otros pacientes, llevo años requiriendo estos medicamentos de manera continua. Esto implica que la UMF No.66 tiene pleno conocimiento de las necesidades de su población derechohabiente y debió haberlos contemplado en sus requisiciones presupuestales con suficiente anticipación.

El desabasto recurrente no es problema de falta de previsión, sino de ineficiencia y mala administración por parte de las autoridades de esta unidad, quienes, ante los reclamos presenciales de los derechohabientes, no se hacen responsables y se limitan a dar respuestas evasivas sin ofrecer soluciones concretas.

Mi condición de pensionada por invalidez: un derecho adquirido



Quiero ser enfática en un punto que el IMSS no puede ignorar ni eludir: mi estatus es de Pensionada por Invalidez. Este dictamen no es un privilegio ni un beneficio otorgado de manera discrecional. Es el reconocimiento oficial de una condición de salud que me impide desempeñar una actividad económica remunerada. Al ser dictaminada con invalidez, el Instituto me convirtió en una derechohabiente con pleno acceso a sus servicios médicos. La Ley establece que los pensionados –por invalidez, cesantía, vejez, etcétera– tienen derecho a asistencia médica, farmacéutica y hospitalaria. Este es un derecho que se activa al ser dictaminado y es inalienable.

Este derecho ya no está sujeto a nuevas cotizaciones ni mucho menos a la discrecionalidad administrativa. El IMSS tiene la obligación constitucional y legal de garantizarme el acceso oportuno a mis medicamentos y tratamientos, sin que ningún funcionario pueda argumentar que mi atención no es prioritaria. Mi condición de derechohabiente pensionada me otorga este derecho de por vida, y el desabasto recurrente es una violación directa a ese derecho adquirido.

Afectación Económica



La adquisición particular de los medicamentos no surtidos representa un gasto extraordinario que impacta en gran medida mi economía familiar. Mismo que el Instituto está obligado a cubrir y que ninguna familia derechohabiente debería asumir cuando el sistema de salud tiene la responsabilidad constitucional y legal de garantizar el abasto oportuno.

Petición

Hago un llamado público a las autoridades responsables, tanto del Instituto Mexicano del Seguro Social como de las instancias de supervisión y garantía de derechos, en particular a la Dra. Magdalena Franco Landa, directora de la UMF No. 66, a la Dra. Edith Jiménez Martínez, titular de Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD), así como a las instancias correspondientes de las Secretaría de Salud, para que:



Se garantice de manera inmediata y puntual el surtido completo de los medicamentos que me fueron prescritos, de acuerdo a lo especificado por el especialista en la nota médica, sin sustituciones que comprometan la efectividad de mi tratamiento. En caso de no contar con existencia en la farmacia de la Unidad, asumir su responsabilidad y otorgar el tratamiento subrogado conforme a los mecanismos establecidos.
Se ponga fin al presunto sistema de racionamiento que opera con formatos sin validez institucional, y se avoquen los esfuerzos en garantizar el suministro continuo de los tratamientos de todos los derechohabientes.
Se implementen medidas realmente efectivas que garanticen plenamente el abasto puntual de los medicamentos que los derechohabientes necesitamos y a los cuales tenemos derecho.

Exhorto a la opinión pública

Invito a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general, a visibilizar esta problemática que afecta a la derechohabiencia. El derecho a la salud no es negociable y no puede estar sujeto a la ineficiencia administrativa ni a sistemas opacos.



No es aceptable que quienes contribuimos al sistema de salud durante toda nuestra vida laboral y lo seguimos haciendo aún desde el retiro, nos veamos obligados a comprar nuestros medicamentos o en su defecto interrumpir los tratamientos que son esenciales para nuestra calidad de vida. El Instituto tiene pleno conocimiento de las graves afectaciones que pueden sufrir los pacientes por la interrupción abrupta de sus tratamientos –especialmente como el que aquí se menciona–, y a sabiendas de ello, no tiene reparo en privarnos del medicamento que necesitamos para mantener nuestra calidad de vida.

Lamentablemente, el desabasto de medicamentos es sólo una de las múltiples carencias que enfrentamos los derechohabientes. Hemos tenido que lidiar también con estudios particulares que debemos costear de nuestro propio bolsillo y demás atropellos a nuestro derecho a la salud y omisiones de las obligaciones del Instituto como responsable de nuestra atención médica integral.

Exijamos que el IMSS cumpla cabalmente con su responsabilidad constitucional y legal de garantizar el acceso oportuno y “gratuito” a los servicios de salud, los medicamentos y los estudios de diagnóstico que requieren los derechohabientes –gratuito entre comillas, porque lo pagamos con nuestras aportaciones durante toda nuestra vida laboral.
Agradezco el espacio.




Xalapa Enríquez, Veracruz, a 24 de agosto de 2026.