Los gritos de dolor de los padres de la pequeña Karime son desgarradores al saber que su hija fue asesinada, pero al menos ya no viven en la zozobra y en la desesperanza de no conocer su paradero.
La Casa Maram, donde velaron y cremaron los restos de Karime, fue atiborrada desde que se corrió la noticia del hallazgo de su cuerpo.
Poco a poco llegaron los familiares, amigos, petroleros compañeros de trabajo del matrimonio Cruz Reyes y hasta los que compartieron las aulas con la menor a la que le cortaron el derecho de vivir como cualquier otro ser humano.
Un campamento de reporteros se apostó también afuera de la sala de velación, esperando una palabra, una respuesta a estos hechos que conmocionaron a todo el Estado y que siguieron por más de un mes, cuando, cansada de las fallas, la familia se armó de valor y exhibió la falta de resultados de las autoridades.
No encontraron mas que dolor. Rostros que muestran el miedo con el que viven todos en Coatzacoalcos, temiendo ser el siguiente que pueda perder, como Nora y Alejandro, algún ser querido.
Al mismo tiempo, otro grupo de periodistas buscaba la versión oficial, la de las autoridades que intervinieron en este hecho. Tampoco encontraron nada. Se esperaba la llegada del procurador de Justicia en el Estado, Luis Ángel Bravo Contreras, pero sólo mandó una corona de flores blancas. Un “detalle” de solidaridad que se recibió con desprecio por los que acompañaban en su dolor a la familia, -¿Cómo se atreve?-, se escuchó murmurar. Finalmente la corona no acompañó a Karime al interior de la capilla.
Sólo las del Alcalde y su esposa, la del Colegio Anglo Mexicano, donde estudiaba Karime; del Complejo Petroquímico Cangrejera y del Ayuntamiento de Coatzacoalcos arropaban la urna de cenizas de la niña, acompañada de una fotografía, que la mostraba en vida y sonriendo, preciosa, con un vestido rojo de la “negrita”, como le decía su mamá de cariño, por exponerse tanto al sol por practicar la natación.
Frente al altar, el matrimonio acompañado de sus otros dos hijos, recibía el pésame con los ojos enrojecidos de tanto llorar, agradeciendo el apoyo de la gente que la acompañó durante casi dos meses de angustia, de desesperación y de impotencia. Mañana domingo a las 9:00 horas se celebrará una misa en su honor.
El apóstol Pablo escribió en Filipenses 1:21: “para mí, vivir es Cristo y morir es ganancia”, las mismas palabras fueron escritas en el libro de condolencias de la Casa Maram.
Aunque en un principio se informó que Mónica Teodora Reyes Baruch era velada al lado de su sobrina, finalmente se pudo saber que sus restos aún se encontraban en el Servicio Médico Forense y no han sido entregados a sus dos hijas.
Se dio a conocer que será velada mañana domingo en la funeraria del SUEM ubicada en la colonia Petrolera de este puerto.