La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) suspendió el envío de un cargamento de petróleo crudo que tenía programado para Cuba durante este mes de enero, en un movimiento que ha generado atención en el ámbito político y energético regional. El cargamento, que estaba proyectado para embarcarse a mediados de enero con destino a la Isla, fue retirado del calendario logístico de la petrolera sin que se hayan ofrecido explicaciones oficiales por parte de la compañía o de la Secretaría de Energía.
El retiro del embarque fue confirmado mediante documentos internos a los que medios internacionales tuvieron acceso, y el buque que debía transportar el crudo, identificado como Swift Galaxy, nunca zarpó rumbo a los puertos cubanos, donde debía arribar antes de que concluyera el mes.
La suspensión ocurre en un contexto de crecientes tensiones entre México, Estados Unidos y la isla de Cuba. En las últimas semanas, altos funcionarios estadounidenses han intensificado su presión política para limitar el apoyo energético que diversos países brindan a La Habana, bajo la administración del presidente Donald Trump. El presidente Donald Trump habría advertido este martes 27 que el régimen de Cuba está apunto de colapsar.
Esa presión ha coincidido con acciones más amplias contra los suministros de petróleo venezolano a Cuba, lo que había convertido a México en un proveedor clave de crudo para la isla caribeña tras la reducción de exportaciones de Venezuela.
Por otra parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó este martes la suspensión del envío de petróleo a Cuba, una decisión que, aseguró, responde exclusivamente a criterios soberanos del Estado mexicano y de Petróleos Mexicanos (Pemex), y no a presiones externas ni a un rompimiento en la relación histórica con la Isla.
Durante su conferencia matutina de este 27 de enero, la Mandataria fue cuestionada sobre los reportes que señalan que Pemex retiró de su programación un cargamento de crudo destinado a Cuba. Al respecto, Sheinbaum reconoció la detención del embarque y dejó en claro que se trata de una determinación que México puede tomar en cualquier momento, de acuerdo con sus propias evaluaciones.
La decisión representa un viraje respecto al apoyo energético que México había brindado a Cuba en los últimos años, cuando el volumen de envíos, aunque modesto frente a la producción total mexicana, cobró relevancia por la profunda crisis energética que vive la isla. El país caribeño depende en buena medida de combustibles importados para sostener su sistema eléctrico y su parque industrial.
Anteriormente, el gobierno mexicano había defendido públicamente estos envíos como legítimos dentro del marco legal y como un gesto de apoyo humanitario, incluso en medio de presiones externas para reducirlos. La suspensión del envío de enero intensifica el debate sobre las relaciones comerciales y políticas entre México, Estados Unidos y Cuba, en un momento de alta complejidad geopolítica.
Expertos en energía y relaciones internacionales señalan que el movimiento puede estar relacionado con negociaciones diplomáticas más amplias entre México y Estados Unidos, donde las tensiones sobre seguridad, comercio y sanciones han escalado en los últimos meses. Sin embargo, sin una postura oficial de las autoridades mexicanas, las razones precisas detrás de la cancelación del envío permanecen sujetas a especulación y análisis.