Aunque Hacienda presume que la deuda pública bajó al 51 por ciento del PIB, el economista Jorge Alberto Moreno Sánchez advirtió que la cifra puede generar una percepción equivocada: la deuda neta aumentó 11.7 por ciento anual y alcanzó un máximo de 19.59 billones de pesos.
Explicó que aunque el Gobierno federal destaque que al primer semestre de 2026 su proporción respecto al Producto Interno Bruto (PIB) se redujo a 51 por ciento y que las finanzas públicas se encuentran bajo control, esto no significa necesariamente que México esté debiendo menos dinero. Por el contrario, remarcó, la deuda neta registró un incremento anual de 11.7 por ciento, hasta alcanzar una cifra récord de 19.59 billones de pesos.
El especialista cuestionó que se utilice únicamente la relación entre deuda y PIB para presentar un escenario favorable, pues al crecer el tamaño de la economía, aunque sea modestamente, el porcentaje puede disminuir aun cuando el monto de la deuda continúe aumentando. “En el mejor de los casos es contabilidad creativa; en el peor de los casos, una peligrosa negación de la realidad”, señaló el economista.
Indicó que se trata de un efecto producido por el denominador: si aumenta el PIB, la deuda representa un porcentaje menor de esa economía, pero eso no significa que la deuda haya desaparecido ni que el gobierno esté pagando menos en términos absolutos. En este sentido, consideró que presentar únicamente el 51 por ciento puede generar un “espejismo estadístico”, porque deja fuera el crecimiento real del endeudamiento.
Uno de los datos que permite dimensionar el tamaño del problema, abundó, es el cálculo de la deuda por habitante. De acuerdo con el economista, actualmente cada mexicana y mexicano tendría una carga equivalente a casi 143 mil pesos, frente a alrededor de 84 mil pesos en 2018.
Puntualizó que esta diferencia permite dimensionar cómo ha aumentado el endeudamiento en los últimos años, más allá de los porcentajes utilizados para medirlo respecto al PIB. Para Moreno Sánchez, por ello resulta insuficiente afirmar que las finanzas públicas están bajo control únicamente porque disminuyó la relación deuda-PIB.
El problema, advirtió, es que México se está endeudando a un ritmo mayor al que está creciendo su economía, situación que debería generar preocupación sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. Subrayó que la discusión no se reduce a si la deuda representa 51 por ciento del PIB, sino a cuánto debe realmente el país, cuánto sigue aumentando esa deuda y qué capacidad tendrá México para pagarla en los próximos años.