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Cultura Viva
Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Día de Reyes representa sueños y esperanza de adultos y niños

Los menores se entusiasman por recibir regalos anhelados y los padres se esmeran en conseguir los obsequios prometidos

Miguel ?ngel G?mez Ruiz Xalapa, Ver. 06/01/2016

alcalorpolitico.com


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En jugueterías, tiendas de autoservicio y tianguis pareciera que ya pasó lo peor. Unas horas antes, todos esos lugares recibieron la visita de miles de personas desesperadas por encontrar el “regalo prometido” a sus hijos.

Sin embargo, quizá las últimas horas son las más duras, pero a la vez conmovedoras, pues aún hay padres de familia que están urgidos de llevar algún regalo a sus hijos bajo una circunstancia totalmente distinta: o los juguetes están muy caros o no tenían dinero para comprarlos.

Tal es el caso de Araceli, quien vino desde una colonia de la periferia para adquirir lo que le fuera posible. Su historia pareciera muy particular, pero no es tan distinta a la que viven muchas mujeres.



Se embarazó a los 15 y el padre de su bebé no se hizo responsable ni de su hijo ni de ella. Por ende tuvo que quedarse con sus padres hasta que su bebé nació. Dos años después conoció a otro joven, de su edad y decidió volver a creer en el amor, para que le ocurriera lo mismo.

Como sucede en muchos hogares, la jovencita que tiene un bebé termina llevando otro a su hogar y se le complica la vida. Araceli tuvo que dejar la escuela a pesar que tenía calificaciones de 9 y se enfrentó a una vida que nunca imaginó.

Comenzó a trabajar y el amor nunca volvió. Aún seguía esperando a quien llegara a rescatarla, no a la torre del castillo como les ocurre a las princesas, sino a su pobre hogar, al que llega agotada tan sólo para que su mamá le entregue a sus dos pequeños.



Ya han pasado seis años de eso y hoy día, Araceli, de 21 años y que parece de 35, trabaja en una tienda y los fines de semana trabaja en casa de una señora lavando ropa. No gana mal, pero le queda poco tiempo para atender a sus hijos y para dormir si acaso, un poco.

Hoy pidió permiso para ir de compras. No viene con sus hijos, llegó sola y aprieta su pequeño bolso, como si tuviera miedo de perder el dinero. Desconfiada, pregunta el porqué de la entrevista. Sin embargo, accede y explica que en ocasiones anteriores no pudo comprar nada, pues el dinero apenas le alcanzaba.

Al final se decide por unos muñecos y unos carros de tracción. En su economía no hay posibilidades de algún Batman, Max Steeel o algún artículo de Star Wars, pero parece satisfecha con lo que ha comprado y hasta sonríe un poco, pues todo indica que le alcanza hasta para una pequeña Rosca de Reyes.



Pero uno voltea hacia el tianguis y aún ve rostros ansiosos, padres de familia cuya economía se encuentra en el piso ante la falta de oportunidades que hay en una ciudad como Xalapa, cuya actividad gira en el trabajo de gobierno y las universidades, fuera de allí poco hay por hacer por esta ciudad.

Sin embargo, hoy por lo menos, para muchos padres de familia, el 6 de enero representa un poco de esperanza y sí, quizá para Araceli no sea un día para recordar que sus sueños fueron rotos hace seis años, sino que por lo menos obtendrá las sonrisas de sus hijos, a quienes no planeó, pero que aún así ama y defiende contra quien sea.