Este miércoles, la Cámara de Diputados rechazó la iniciativa de reforma electoral impulsada por el Ejecutivo federal al no alcanzar la mayoría calificada requerida.
Con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, el dictamen fue desechado por el pleno, informó la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán. El proyecto requería al menos 2 terceras partes de los votos de los legisladores presentes para modificar la Constitución.
De esta manera, la votación reflejó la división entre los grupos parlamentarios respecto a los cambios planteados por el Gobierno federal para reorganizar la estructura del Instituto Nacional Electoral (INE), modificar los mecanismos de resultados preliminares y ajustar la integración del Senado.
Durante la discusión en tribuna, el coordinador de los diputados de MORENA, Ricardo Monreal Ávila, anticipó que su bancada buscará impulsar nuevas alternativas legislativas tras el rechazo del dictamen.
“Sabemos el destino que esta reforma puede tener, pero les anunciamos, una vez que se vote y una vez que se rechace, comenzaremos a construir el Plan B de la reforma electoral, porque no desmayemos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar. ¡Que viva México!”, expresó.
El Legislador sostuvo que las propuestas promovidas por su partido continuarán impulsándose en el Congreso, aun cuando la reforma constitucional no prosperó en esta votación.
“Las reformas pueden detenerse en una votación, pero las ideas que nacen del pueblo no se detienen, las ideas que nacen de la ciudadanía avanzan, las ideas que nacen del pueblo persisten, perseveran y se logran, las ideas que nacen del pueblo se terminan convirtiendo en Ley tarde o temprano”, afirmó.
¿Qué proponía?
La iniciativa de reforma electoral enviada por el Ejecutivo federal planteaba modificaciones al sistema electoral. Entre ellas se encontraba la eliminación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), mecanismo que actualmente difunde resultados preliminares la noche de la jornada electoral conforme llegan las actas desde las casillas.
La propuesta contemplaba que los cómputos distritales iniciaran la misma noche de la elección, una vez concluida la votación y el escrutinio en las casillas.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, explicó en su momento que el nuevo esquema sustituiría al sistema de resultados preliminares. “Los cómputos distritales iniciarán al término de la jornada electoral, con los cuales se quedan fuera los PREP y se va directamente a los resultados preliminares oficiales”, expuso.
La iniciativa también proponía modificar la estructura territorial del INE al convertir en temporales las 300 juntas distritales y las 32 juntas locales que actualmente operan de forma permanente.
De acuerdo con datos del propio organismo electoral, el INE cuenta con 15 mil 926 trabajadores: 3 mil 90 en oficinas centrales en la Ciudad de México y 12 mil 836 en juntas distritales y locales. Con el nuevo esquema, el instituto tendría que despedir o recontratar a cerca de 80 por ciento del personal que labora en sus órganos desconcentrados.
El proyecto también incluía cambios en la integración del Senado de la República. El Gobierno federal propuso reducir el número de senadores de 128 a 96 mediante la eliminación de la lista nacional de representación proporcional. La Secretaria de Gobernación explicó que la nueva composición del Senado quedaría integrada por 64 escaños de mayoría relativa y 32 de primera minoría. Actualmente, el Senado cuenta con 64 legisladores electos por mayoría relativa, 32 por primera minoría y 32 por representación proporcional a través de una lista nacional.
El paquete de cambios también planteaba mantener en 500 el número de diputaciones federales, todas electas mediante voto ciudadano. De acuerdo con la explicación presentada por el Gobierno federal, 300 diputaciones se elegirían por mayoría relativa en distritos electorales y 200 mantendrían un esquema de representación proporcional con modificaciones en la forma de asignación.
La iniciativa deberá continuar su discusión en el ámbito político y legislativo, luego de que el pleno de la Cámara de Diputados rechazó el dictamen al no reunir la mayoría calificada necesaria para reformar la Constitución.