El secretario general de la Sección 56 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), José Reveriano Marín Hernández reconoció que algunos jóvenes, a quienes se les asignan plazas de nuevo ingreso, están renunciando porque les toca en zonas rurales o serranas.
En cada proceso de asignación de plazas hay jóvenes que se van a sus centros de trabajo, pero al llegar ven que no es una zona urbana, “y algunos están renunciando (…) hay jóvenes que no regresan”, agregó.
Esos jóvenes deben reconocer que “a la filita de atrás” se van los nuevos ingresos porque los movimientos de corrimiento son para los maestros con mayor antigüedad.
El también diputado y presidentes de la Comisión Permanente de Educación y Cultura del Congreso del Estado, expuso que hay quienes dicen que no hay maestros, que no llegan, pero “si llega el nuevo ingreso, no se quiere quedar, ese es el problema, sí está ocurriendo con muchos jóvenes”.
Como docente dijo a esos jóvenes que la prioridad es iniciar, de ahí cada uno se va acercando a su lugar de origen.
“Todos iniciamos en zona serrana, en zona rural, complicada para el acceso, que tengan conciencia que el ser trabajador de la educación no es estar Veracruz, Orizaba, Xalapa, Coatzacoalcos, en las cabeceras (municipales), sino son las zonas serranas”.
Agregó que hay un movimiento natural de docentes con antigüedad, “y el sindicato es lo que hace, irlos acercando. A la filita de atrás se van los nuevos ingresos y con su antigüedad ellos poco a poco se irán acercando”.
Asimismo, dijo no tener reportes de docentes de Educación Indígena de la Sección 56 del SNTE que sean víctimas de extorsión o cobro de piso de 200 a 500 pesos, como lo denunció la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN).
El dirigente panista, Federico Salomó Molina dijo que esa situación afecta gravemente al gremio magisterial en comunidades de difícil acceso, vulnerando su seguridad para poder ejercer su labor.
Al respecto, Marín Hernández expuso, “nosotros no tenemos esas circunstancias. Sería lamentable que estuviera ocurriendo, porque el trabajador de la educación deja de hacer lo suyo, va con inseguridad, va con la ansiedad de no querer ir a trabajar. El maestro debe ir tranquilo a trabajar para poder desarrollar bien su actividad educativa. Para mi juicio sí es preocupante, pero nosotros no tenemos reporte de ello, hasta ahorita”.