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Sección: Estado de Veracruz

Educar en el respeto

Jorge Salazar Garca 29/05/2023

alcalorpolitico.com

“No hay nada más despreciable que el respeto basado en el miedo”

Todos los modelos educativos del mundo se proponen dar las herramientas (conocimientos, técnicas y valores) mínimas para desplegar integralmente las capacidades de las personas. Formar seres productivos, útiles a sí mismos, a su nación y sobre todo felices son los propósitos finales. Atendiendo al sujeto esos modelos básicamente se centran en 2 enfoques: el individualista y el colectivista; identificados actualmente con el sistema capitalista y el socialista, respectivamente. En ambos sistemas, la creación de leyes educativas, diseño de programas y elección de contenidos ha sido prerrogativa de quienes detentan el poder.



El sistema educativo adoptado determina el desarrollo de una nación. Si este incluye tradiciones, costumbres, Historia, Filosofía, conocimientos ancestrales y valores populares propios, su desarrollo será más homogéneo e independiente. En cambio si aquel se impone por la fuerza en beneficio de un grupo o clase, tanto la enseñanza como los aprendizajes se convierten en procesos de adoctrinamiento.

Respecto de la fuente de financiamiento, la educación puede ser estatal (pública), privada (particular) y social. De la primera se encargan los gobiernos y debido a que se financia con los impuestos prevalece una visión social. Los particulares, a través de empresas, instituciones financieras imparten una educación esencialmente individualista y mercantil. En el caso de la educación social quienes la imparten adoptando un enfoque de colectividad son grupos no gubernamentales.

Al globalizarse las leyes de mercado también se globalizó la educación neoliberal cuyas directrices son la competencia y el individualismo. Su discurso implica hacer creer a los alumnos que la libertad absoluta existe así como la igualdad de oportunidades, lo cual es imposible mientras haya monopolios. Aun así repiten sin cesar a los alumnos de todos los niveles educativos que pueden hacer lo que quieran, pues no hay nada superior a su persona y que todo lo que existe en la naturaleza fue creado para ser explotado en su beneficio.

Este modelo educativo ha profundizado las desigualdades, la concentración de la riqueza en pocas manos y destrucción de la naturaleza. Todo gira alrededor de la ganancia y el lucro, fuentes de corrupción, consumismo, contaminación y guerras. Por esta razón lo primero que las trasnacionales exigen en donde llegan es modificar las leyes locales que protegen las costumbre, los recursos locales, el nacionalismo y más que nada el respeto a los demás y a la naturaleza. A los capitalistas los que les importa es instruir para acumular bienes no educar para ser mejores seres humanos.



En México fue Carlos Salinas quién aceptó transformar la estructura legal del Estado para entregar todo a los yanquis. La estrategia fue “formar” fanáticos admiradores del individualismo norteamericano a través de los contenidos educativos copiados de Estados Unidos. Gracias al PAN, PRD y PRI lograron adoctrinar a una clase media produciendo mexicanos ignorantes, superficiales, déspotas, codiciosos, ególatras y apátridas dispuestos a aceptar con gusto convertirse en colonia de Estados Unidos. El presidente Ernesto Zedillo (1994-2000), se cuenta, instaló a los yanquis en una oficina al lado suyo para que lo asesoran en esa “modernización educativa” cuyo fruto más fino son los grupos nazifascistas presentes en el norte de México, principalmente. Estos engendros se caracterizan por racistas, clasistas, violentos, egoístas, codiciosos y semianalfabetas. La mayoría de ellos, cuando niños, padecieron el trastorno de personalidad llamado Síndrome del Emperador. Este mal se manifiesta en los niños consentidos, sobreprotegidos y sobre estimulados en su ego. Tal como se comportaban los reyes déspotas y tiranos con su pueblo, estos niños lo hacen con sus padres. Son berrinchudos, insolentes, insaciables, exigentes incluso agresivos contra quienes les nieguen sus caprichos. Incapaces de asumir responsabilidades (tareas) o expresar consideración alguna hacia los demás; jamás piden por favor ni mucho menos agradecen nada.

México, desgraciadamente se encamina a la balcanización (separación de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas) tal como lo tienen planeado desde hace años los gringos junto con los “santanas” locales. Hoy hay más traidores en potencia que nunca. No hay duda alguna respecto a que el propósito perseguido por las élites económicas y políticas es mantener en la ignorancia y mediocridad a las masas disminuyendo la calidad de la educación destinada a la clase trabajadora. Mediante el empleo de la Psicología oscura y la mercadotecnia lograron inducir la idea de que si alguien es pobre o fracasado es únicamente su culpa.

Intentaron por todos los medios desterrar ese valor esencial en las relaciones humanas: el respeto. Dicho valor, que debería ser practicado desde la casa y la escuela, de acuerdo a Immanuel Kant, “permite tratar a los semejantes, y más en general al hombre, siempre como un fin y nunca como un medio”. Aristóteles lo incluye en la categoría de las emociones pues es un impulso que lleva a reconocer la dignidad propia y la de los otros. Se manifiesta no violentando el derecho ajeno, tratando bien a las personas, pidiendo por favor y mostrando gratitud a quien bien nos trata.



Habiendo respeto por sí mismos, por ejemplo, nadie votaría o elegiría a un corrupto, ladrón para que lo representara o gobernara porque perder la dignidad es perder el respeto por todo lo que nos rodea, trátese de la vida, del país o de la Naturaleza. Mencionando situaciones más inmediatas debiéramos preguntarnos si alguien respetuoso tiraría basura en las calles, parques o carreteras sintiendo satisfacción. Habría poco desorden, inseguridad y violencia en la sociedad. Habiendo respeto, ya lo dijo Benito Juárez, al derecho ajeno es la paz entre individuos y naciones. La corrupción no es innata al pueblo, esta se desparrama como ejemplo a seguir desde las esferas de poder económico, religioso y político.

Respecto a esta última afirmación los japoneses son un caso admirable. ¿Por qué sus pueblos, ríos, calles, negocios, bosques, están absolutamente limpios?, ¿Por qué no hay perros ni gatos defecando en las calles ni jardines?, ¿Por qué todo el tiempo se comportan agradecidos y humildes con los interlocutores? Usted dirá que porque proviene de una cultura milenaria de respeto y tiene razón. Sin embargo, aún adoptando el capitalismo continúa practicando ese valor. ¿Por qué? Seguramente en la humildad, honestidad y sensibilidad de sus líderes (emperador y ministro) esté la respuesta. Son obedecidos porque la gente los cree merecedores del puesto detentado, consecuentemente su comportamiento es digno de ser imitado. Allá la expresión peyorativa “te crees el emperador” significa que alguien intenta ser humilde en exceso. En México “te crees el presidente o el patrón” denota un comportamiento prepotente y abusivo.

Desenmascarar la falsa dialéctica capitalista llevará tiempo, sin embargo se puede avanzar mucho desde la casa inculcando a los hijos el respeto. Hacerlos responsables de tareas de acuerdo a su edad, enseñarles que existe satisfacción en ayudar a otros y en no ofenderlos. No mandarlos dictatorialmente sino pedirle de favor lo que deseamos de ellos y agradecerles cuando nos satisfagan. Explicarles que hay límites dado que no es posible obtener todo lo que se desea pisoteando los derechos de los demás. Decirles que si se respetan a si mismos otros los respetaran (Confucio). Hacerle ver, con el ejemplo, que no hay nada más despreciable que el respeto basado en el miedo (Albert Camus). Con el tiempo comprenderá que no hay mayor pérdida que la pérdida de respeto por uno mismo (Gandhi). Igual entenderá que el respeto es como el dinero, puede pedirse e incluso exigirse, pero siempre será mejor ganarlo. Informarles que León Tolstoi (premio nobel de literatura), un ser profundamente humanista, descubrió que “el respeto fue inventado para cubrir el espacio vacío donde debería estar el amor”. Tal vez, algún día logren comprender que el humano, una vez cubiertas sus necesidades básicas materiales, lo que más necesita es Respeto.



De no hacer nada de lo anterior, se criarán seres perversos e infelices presos del síndrome del emperador, dispuestos a gritar, empujar, patear, lanzar y romper objetos a la mínima contradicción a sus deseos. Cuando grandes, con un poco de poder amenazarán, insultarán, abusarán de todo aquel que ose negarles algo. Al ser incapaces de trabajar, buscarán el enriquecimiento rápidos ya sea como políticos, narcotraficantes, sicarios o empresarios tranzas. De ahí emanan todos los dictadores, corruptos, bandidos, represores, mentirosos, simuladores, insensibles, racistas y destructores con delirios de grandeza.