
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) determinó que la zona conocida como El Chirimoyo, en Orizaba, no puede ser considerada un humedal natural, sino un vaso regulador artificial construido para prevenir inundaciones en la parte norte de la ciudad, por lo que corresponde al Ayuntamiento su mantenimiento.
La postura de la dependencia federal quedó asentada dentro del informe justificado presentado ante el Juzgado Décimo Sexto de Distrito como parte del juicio de amparo promovido por ambientalistas y vecinos inconformes con los trabajos de limpieza y remoción de vegetación realizados en el lugar.
De acuerdo con la PROFEPA, el sitio fue construido en 2011 como infraestructura hidráulica urbana para captar escurrimientos pluviales y reducir riesgos de inundación en colonias y fraccionamientos cercanos, principalmente en la zona de San José. La dependencia explicó que un humedal natural debe contar con características ecológicas específicas, como suelos saturados de agua de forma permanente y ecosistemas híbridos entre áreas terrestres y acuáticas, condiciones que de acuerdo con el informe oficial no reúne El Chirimoyo.
Asimismo, señaló que el lugar no tiene conexión con cuerpos de agua federales ni con el mar, por lo que no entra dentro de la jurisdicción ambiental federal relacionada con humedales protegidos. La PROFEPA sostuvo además que las labores de desazolve, retiro de vegetación y mantenimiento corresponden principalmente al ámbito municipal y estatal, por lo que aseguró que no tiene facultades legales para ordenar clausuras o imponer medidas de seguridad sobre las obras que se realizan en la zona.
El caso surgió luego de que activistas denunciaran posibles afectaciones a flora y fauna silvestre derivadas de los trabajos efectuados en el área.
