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Sección: Estado de Veracruz

El liderazgo que la UV necesita (I)

- La Junta de Gobierno ante su encomienda trascendente de designar a la máxima autoridad que lidere la innovación de sus tres funciones sustantivas

- Designación debe recaer en quien demuestre conocimiento experto, con destacada trayectoria académica para asegurar la conducción institucional

- La JG sabe que la rectoría de alto nivel requiere un sistema fluido y transparente que no ponga por encima de lo académico una pesada burocracia anquilosada

Vctor A. Arredondo 01/07/2021

alcalorpolitico.com

A diferencia de lo que sucedía antes en las universidades públicas autónomas que recurrían al “democrático” voto universal de trabajadores, académicos y estudiantes para el nombramiento de autoridades unipersonales, ahora tales decisiones están mayoritariamente en manos de grupos colegiados de prestigio académico. La transición social en la toma de decisiones mediante consejos de expertos ha sido un factor crucial en la evolución cualitativa y exponencial del conocimiento, la ciencia, la cultura, las disciplinas, las profesiones, el servicio público, la organización corporativa y la aplicación de soluciones para resolver problemas prácticos.

Con la Ley que otorgó la Autonomía a la UV en 1996, se incorporó dicha modalidad para el nombramiento de quien ocupe la Rectoría. Varios indicadores sobre el funcionamiento y la gobernanza durante los 24 años de vida autónoma demuestran que fue una decisión acertada.

Es estimulante constatar durante esta etapa, la manera en que la Universidad ha visto disminuidos sus conflictos estudiantiles, sindicales y de mal manejo administrativo, sin que esto signifique que no han ocurrido o que no podrían volver a acrecentarse en el futuro. Todo depende del correcto liderazgo compartido y de la capacidad institucional que otorga el conocimiento especializado en materia de gestión académica.



Durante los próximos dos meses, el trabajo de la Junta de Gobierno será objeto de observación y escrutinio por parte de la comunidad universitaria y la sociedad. Se trata nada menos que de la máxima casa de estudios de Veracruz, de una institución de enorme importancia estratégica para el desarrollo de la región sur-sureste del país, una universidad que cuenta con condiciones y gente preparada para retomar su liderazgo nacional en diversos ámbitos, mediante una ejemplar labor universitaria.

Debido a su compleja misión, estructura y funciones, su conducción requiere un liderazgo experto que tenga claridad sobre los desafíos emergentes de la sociedad del conocimiento, del mundo cada vez más interdependiente y de los estragos de la desigualdad social; del enorme potencial del aporte transdisciplinario, de la colaboración horizontal en redes; del papel que guarda el saber universal para el desarrollo local y, en particular, sobre el entorno actual de política educativa en materia de educación superior.

Una profunda consciencia y capacidad para atender lo anterior, garantizará que la nueva máxima autoridad unipersonal esté consciente de la importancia de promover el liderazgo distribuido al interior de la institución, de la necesidad de convocar al máximo talento posible en cada cargo universitario, de propiciar el trabajo comprometido en equipo y de resolver los desafíos que habrá de imponer la demanda de estudios universitarios gratuitos y la consecuente diversificación de fuentes de financiamiento.



La transformación y mejora de las instituciones no se logra sólo con un líder iluminado, sino que implica la participación cabal de todos los miembros de la organización, a todos los niveles. Talento y honestidad no son excluyentes, se complementan. Los nuevos funcionarios universitarios deben mostrar pasión por la educación, deben hacer consciencia sobre la oportunidad que tienen para trascender en su sociedad, cuidar que la soberbia no los ciegue, dado que pareciera ser lo habitual; pero, sobre todo, deben entregar el 100% de su talento bajo la óptica que cada día se aprende y deben comprometerse a ser 100% honestos

En las siguientes entregas, trataré de ofrecer algunas reflexiones, en mi carácter de observador interesado en este proceso por haber tenido el honor de ser el primer rector autónomo de la Universidad Veracruzana, con la certidumbre de que la Junta de Gobierno habrá de honrar su enorme compromiso. Sus respectivos perfiles y trayectorias personales me llevan a confiar que así será.