Ir a Menú

Ir a Contenido

Sección: V?a Correo Electr?nico

El problema de perros y gatos callejeros es síntoma de un mal social: la apatía y el desgano

Le dice a lector que su problema es de vecinos "cochinos" que poco les preocupa aguardar el arribo del recolector

11/07/2011

alcalorpolitico.com

Antes que nada me gustaría agradecer a este medio de comunicación por levantar puentes para que la población pueda presentar sus quejas a los servidores públicos, pues ante la apertura de medios como éste, ya no hay 'pero' que valga: el que se queja en silencio es tan culpable de su mal, como el que no lo quiere oír.

Al respecto de la queja del señor José Luis, lo primero que noto es que en las fotos no se observa más quegente sacando basura a la esquina y mucho menos se ve que un camión recolector de basura esté próximo a arribar, por lo que juzgo que antes que un problema con animales callejeros, tiene usted un problema de vecinos "cochinos", que poco les preocupa aguardar el arribo del recolector.

El problema de los perros callejeros y gatos callejeros es solamente el síntoma de un mal mayor que aqueja a la sociedad: la apatía y el desgano; porque así como usted juzga de malicioso a un animal por defecar en su banqueta y por desgarrar bolsas de basura en busca de alimento, según la lógica, el animal "callejero" tiene un origen y ese origen es la apatía de aquellos que muchas veces han abandonado cachorros a su suerte en las calles de esta ciudad, con la intención de que un automóvil veloz les resuelva de golpe el conflicto que les generaba tener semejante responsabilidad en sus manos, por tanto el problema que tiene usted, luego de sus cochinos vecinos, es la malicia, ahora sí, de una sociedad que prefiere enviar al matadero a un animal antes que ofrecerle refugio y antes que tomar una acción responsable, la cual sería llevar a una hembra a ser esterilizada.

De acciones como estas devienen un sinfín de resultados que cesarían de golpe el problema que a usted le aqueja. Y entonces, personas como usted, tan quisquillosas y orgullosas, no tendrán ya que padecer el mal de una inoportuna mandíbula que en su búsqueda de alimento rasga la bolsa de basura que algún malicioso, apático y desganado vecino ha sacado antes de tiempo a la calle. ¡Ah,y no me olvido! Cuando entre cuchicheos pululan palabras como "¡Sacrifíquenlos!" y la mala vibra enrarece el aire, hasta usted sería agresivo. Los animales no son agresivos, hombre, son desconfiados.

Así que no sea usted desconfiado, ni juzgue de "maliciosos" a los que no saben lo que hacen, porque sí lo son los que saben lo que hacen mientras lo hacen y ni eso los detiene.
Amén.

Atenta y respetuosamente:
Gabriel López Palacios.