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Sección: Estado de Veracruz

Las palabras de la ley

El problema filosófico sobre el Derecho

Salvador Martínez y Martínez Xalapa, Ver. 04/11/2026

alcalorpolitico.com

Escribir en “día de muertos” (02/11/2026) -sin pretensiones de originalidad- nos llevó a la reflexión de que este día honramos la memoria de la Vida de quienes ya murieron y no veneramos la muerte. Pensando en esto, decidimos meditar sobre un texto de Luis Recasens Siches sobre el planteamiento del problema filosófico del Derecho. Honramos, pues, la Vida de este conspicuo autor,

Dicho texto principia con el siguiente párrafo: “Pero lo que importa al propósito de este libro es obtener un conocimiento esencial del Derecho: hallar la verdad primaria y fundamental sobre lo jurídico, es decir, entenderlo en sí mismo y, a la vez, articulado con una visión total del mundo. En la medida en que nos acerquemos al cumplimiento de este tema, conseguiremos un conocimiento auténticamente filosófico sobre el Derecho.”

El autor citado afirma: “Claro es, que todas las gentes tienen alguna idea respecto del Derecho, como, en suma, la tienen también sobre todas las cosas que encuentran en su vida. En el mundo hallamos magistrados y policías, ventas, alquileres, depósitos, salarios, leyes, abogados, notarios, diputados, cárceles, tutores, herencias, etc., etc. Y, para todos, es obvio que esas cosas -y un sin fin de otras análogas- pertenecen al reino de lo jurídico.”



Recasens Siches sigue aseverando: “Ello resulta tan obvio como que las rosas y los guisantes pertenecen al sector de lo botánico. Pero se trata de conocimientos meramente aproximados, superficiales, inseguros, al buen tun-tun; en suma, de lo que se llama conocimiento vulgar, es decir, a medias, ignorante de sus razones, sin firme asidero, fluctuante y azaroso. Nos daremos cuenta de ello -en función del ejemplo que nos interesa, esto es, del referente a lo jurídico- si preguntamos al hombre de la calle por qué razón incluye dentro del Derecho todas esas cosas que hemos mencionado (y muchas otras, como la propiedad, la letra de cambio, los gobernadores, las fortalezas y las multas). ¿Dónde está lo jurídico en cada una de esas cosas?”.

De este modo, es decir, a partir de tales acontecimientos, encontramos la pregunta central de Luis Recasens Siches. No pretendemos reproducir el párrafo del autor citado, sino pensarlo por cuenta propia. Pues una cosa es el planteamiento de un autor reconocido y otra cosa es nuestro modesto esbozo.

Quisiéramos tener la postura de los laicos en la jurisprudencia, como los denomina Recasens Siches, pero ya no es posible, pues los años de docencia jurídica, nos ubican como peritos en derecho. Pero, independientemente de esto, tampoco estamos en condiciones de contestar satisfactoriamente la pregunta que ha planteado el autor distinguido al que hemos acudido. Lo cual nos llevó a una salida tangencial.



¿Cuál es el problema del jurista? Rafael Bielsa -nos informa Miguel Villoro, en su Introducción al Estudio del Derecho- llama “jurista” al hombre (o mujer, habría que agregar) que se consagra “al Servicio de la Justicia”. Y Villoro añade que este servicio lo podrá prestar como colaborador en el proceso legislativo, como miembro del Poder Judicial y más particularmente como juez, como abogado o como estudioso y docente del Derecho.

Sobre cada una de estas profesiones jurídicas, en esta ocasión mencionaremos solamente el conocimiento de los datos jurídicos, según Miguel Villoro Toranzo:

Como colaborador del proceso legislativo, el jurista requiere el conocimiento del problema histórico general de una sociedad determinada.



La profesión de juez exige los conocimientos del caso jurídico más saber el orden legal (con sus valoraciones correspondientes).

El abogado defensor reclama los mismos conocimientos del juez más los datos facilitados por la parte defendida más la Jurisprudencia.

El estudioso y docente del Derecho necesita el conocimiento de todo el sistema normativo jurídico como solución de Justicia a los problemas históricos tanto generales como particulares,



Pero, Luis Recasens Siches explica: “Aunque los peritos en las ciencias del Derecho sepan, claro es, sobre él, inconmensurablemente más que el profano, ocurre que tal vez en tanto que puros juristas -es decir, como meros técnicos del Derecho- tampoco se hallan en condiciones de contestar satisfactoriamente las preguntas que he formulado. Porque el jurista -en tanto que jurista y nada más que como tal, incluso como científico del Derecho- se mueve cómoda y certeramente dentro de los vericuetos de las disposiciones jurídicas; conoce todos sus elementos, las entiende, las aplica; pero no enfoca el problema de cuál sea la situación y sentido que el Derecho tenga dentro de la complejidad del Universo.”

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