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Sección: Estado de Veracruz

El Río Seco agoniza: la huella negra que Dos Bocas dejó en Tabasco

- Tras derrame en refinería, al agua hoy es de un color negro turbio con rastros de aceite

- Restaurantes y comercios operan, pero el aire está impregnado de un olor intenso a petróleo

Max Hernández Xalapa, Ver. 30/03/2026

alcalorpolitico.com


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Bajo una aparente normalidad de fin de semana en Puerto Ceiba se respira una realidad alarmante. Los restaurantes y comercios operan, pero el aire está impregnado de un olor intenso y asfixiante a petróleo. Tras el derrame provocado por la refinería de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, el río Seco enfrenta una crisis ambiental que parece estar lejos de resolverse.

En un recorrido por la zona, el impacto es evidente y desolador: las aguas que antes lucían un tono verdoso hoy son de un negro turbio. La superficie conserva rastros de oleosidades y una textura aceitosa que choca frontalmente con la versión oficial. Aunque PEMEX asegura haber contenido la emergencia y limpiado el cauce, la evidencia que enfrentan los lugareños cuenta otra historia.

“Pasó de un color verdoso a negro y huele más fuerte”, lamenta una comerciante local. Su testimonio refleja el sentir de una comunidad que ha visto –y sobre todo olido– cómo la situación se agrava desde el día del incidente.

La zozobra crece ante el hermetismo de las autoridades. Durante la visita, una comitiva de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) llegó al lugar tras venir monitoreando los trabajos de limpieza desde Veracruz; sin embargo, se negaron a emitir declaraciones o evaluar públicamente los daños, alegando falta de autorización.

Mientras el silencio oficial impera y los días transcurren entre comensales y ventas rutinarias, la mancha turbia y el tufo persistente en el río Seco son un recordatorio constante de una herida abierta en el ecosistema tabasqueño.