El director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto, presentó un programa de mejora integral con el que el organismo busca atender problemas operativos y fortalecer los servicios médicos, en un contexto de cuestionamientos por la falta de insumos, medicamentos, personal y equipo en hospitales.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el funcionario anunció un plan de 120 días que contempla 12 acciones para mejorar la atención a los derechohabientes, entre ellas garantizar el suministro de materiales de curación y medicamentos, ampliar la plantilla médica y reducir los tiempos de espera para las intervenciones quirúrgicas.
Aunque Robledo destacó el crecimiento de la infraestructura hospitalaria y del equipamiento médico durante los últimos años, las medidas anunciadas reconocen que persisten necesidades que deben atenderse para mejorar la operación cotidiana de las unidades médicas.
El anuncio se produce después de que trabajadores del Seguro Social realizaran manifestaciones para denunciar deficiencias en el suministro de materiales, falta de medicamentos y problemas relacionados con las condiciones laborales.
Uno de los puntos centrales del programa consiste en garantizar la disponibilidad de insumos médicos, materiales de curación y medicamentos en los nosocomios del instituto. La estrategia también contempla mejorar el surtimiento de recetas en las farmacias del IMSS, un asunto que ha generado inconformidad entre derechohabientes que acuden a las unidades médicas y no siempre encuentran disponibles los productos prescritos.
La distribución de los medicamentos ha sido señalada por el Gobierno federal como uno de los principales aspectos que requieren atención. La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido que parte de las dificultades se encuentra en la entrega de los productos a hospitales y clínicas, más que en su adquisición.
Sin embargo, para los pacientes el resultado se mide en la disponibilidad efectiva de los tratamientos que necesitan, por lo que el cumplimiento del nuevo programa deberá reflejarse en una reducción de las recetas no surtidas y en una mayor disponibilidad de materiales en las áreas de atención.
Contratarán a 2 mil 500 médicos especialistas
Otro de los compromisos anunciados por Robledo es la apertura de 2 mil 500 plazas para médicos especialistas. El funcionario también informó que el instituto basificará a 10 mil 939 trabajadores, de los cuales 7 mil 378 tenían contratos temporales desde la pandemia de COVID-19.
Las medidas buscan fortalecer la plantilla laboral y dar mayor estabilidad a personal que ha participado en la prestación de servicios médicos durante los últimos años. El plan incluye, además, un incremento salarial del 8 por ciento para los trabajadores del IMSS, que representa una inversión adicional de 5 mil 229 millones de pesos, de acuerdo con las cifras presentadas durante la conferencia.
Estas acciones se anuncian después de las protestas de trabajadores que han exigido mejores condiciones laborales, así como soluciones a las carencias que enfrentan en sus centros de trabajo.
En materia de infraestructura y equipamiento, Robledo informó que el instituto se encuentra en proceso de adquirir 18 mil 16 camas, camillas y otros equipos destinados a mejorar la atención hospitalaria. El programa contempla también la incorporación de 100 equipos médicos de alta tecnología y otros 2 mil 917 aparatos para distintos servicios.
El director del IMSS señaló que desde 2019 se han construido alrededor de 20 hospitales y que otros 19 permanecen en construcción. Asimismo, reportó un incremento en la capacidad instalada de determinados servicios médicos. Entre las cifras presentadas destacó que el número de máquinas propias para hemodiálisis pasó de mil 440 a 2 mil 214, mientras que los quirófanos aumentaron de mil 427 a mil 528.
El funcionario también afirmó que se rehabilitaron cerca de 900 quirófanos que ya existían, pero que no contaban con todo el equipamiento necesario. Estas cifras describen la ampliación de la capacidad del instituto, aunque por sí solas no permiten determinar si todos los hospitales disponen actualmente de los insumos, el personal y los equipos necesarios para atender la demanda de sus pacientes.
El plan de 120 días contempla acciones para disminuir el rezago quirúrgico y evitar que se cierren las agendas de consulta de especialidad al finalizar el año. También se prevé fortalecer los servicios de Urgencias, donde la disponibilidad de personal, camas y equipos resulta determinante para responder a la demanda de atención.
La estrategia incluye mejoras en las instalaciones y un esquema de mantenimiento permanente, con el propósito de atender problemas que afectan el funcionamiento de las unidades médicas.
El reto será que estas medidas se traduzcan en menos tiempo de espera para los pacientes, mayor disponibilidad de citas y mejores condiciones para quienes requieren procedimientos quirúrgicos o atención especializada.
Las medidas presentadas por el director del IMSS establecen una ruta de trabajo para los próximos 4 meses. No obstante, el anuncio también abre interrogantes sobre el alcance de las deficiencias actuales y la capacidad del instituto para resolverlas dentro del plazo comprometido.
La compra de equipos, la contratación de médicos y la basificación de trabajadores representan acciones concretas, pero sus resultados dependerán de que los recursos lleguen a las unidades que los necesitan y de que los problemas de distribución, mantenimiento y organización sean atendidos.
Para los derechohabientes, la evaluación del programa no dependerá únicamente del número de hospitales construidos o de los equipos adquiridos, sino de que puedan recibir sus medicamentos completos, encontrar personal suficiente y acceder a consultas, estudios y operaciones sin demoras excesivas.
El anuncio de Robledo coloca así el funcionamiento cotidiano del Seguro Social en el centro de la discusión. La institución reporta avances en infraestructura y capacidad médica, pero el nuevo programa reconoce la necesidad de reforzar servicios esenciales y atender pendientes que repercuten directamente en la calidad de la atención.
La prueba para el IMSS será cumplir los compromisos en los 120 días anunciados y demostrar, con resultados verificables, que las medidas mejoran las condiciones de los hospitales y la atención de millones de derechohabientes.