Con historias de resiliencia y con el objetivo de humanizar la ciencia, la Dra. Katia Angélica Figueroa Rodríguez, profesora investigadora titular del Colegio de Postgraduados (COLPOS) Campus Córdoba, presentó su libro “7 Grandes de la Investigación Agrícola. Siete trayectorias científicas de Eméritos del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores”.
La investigadora, Nivel 2 del SNII y especialista en Negocios Agroalimentarios con doctorado en Francia, explicó que la idea del libro surgió tras una serie de entrevistas que transmitió por Facebook.
Recordó que hace apenas cinco años, solo se contaba con siete académicos con la distinción de Investigador Nacional Emérito, el nivel más alto del Sistema, lo que muestra lo reducido del grupo. “Antes el gobierno tenía muchas becas y nos mandaba a formar fuera, principalmente a Estados Unidos. Yo estuve en Francia para hacer mi doctorado”, relató.
El Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), creado en 1984, clasifica a los científicos en: Candidato, Investigador Nacional Niveles 1, 2 y 3, y la máxima distinción, Investigador Nacional Emérito. Para obtener el nivel Emérito se debe cumplir 65 años o más, contar previamente con el Nivel 3 y demostrar trayectoria de liderazgo y reconocimiento como experto en su área. La distinción es vitalicia. El libro, editado por Fides Ediciones, reúne las vidas de siete de esos eméritos.
Entre ellos, Figueroa destacó la historia del doctor Edmundo García Moya, originario de Jalisco, quien salía a las 5 de la mañana a ordeñar vacas y era enviado a estudiar lejos de su rancho porque no había escuela. A pesar de ello, es reconocido internacionalmente por su aportación de las “islas de fertilidad” en el desierto, al descubrir por qué en medio de la nada crece vegetación en conjunto. “Infancia no es destino. Yo pude haber nacido en el lugar más pobre, con un padre golpeador y una mamá súper amorosa, y aún así salir adelante. Eso es lo que más me gusta de su historia”, dijo.
El objetivo central de la obra, subrayó, es conectar la ciencia con el ser humano: “Que son historias de resiliencia, que la ciencia no solo quede en aulas y laboratorios”. En el marco de la presentación, la doctora realizó un recorrido por las instalaciones del Colegio de Postgraduados Campus Córdoba, institución fundada en 1959 dedicada a la investigación agrícola.
Señaló que su principal objetivo ahora es que la ciencia tenga una parte práctica y humana, bajo el lema “Retomemos la cuna de la caña al servicio de las mujeres”, para que las mujeres cañeras conozcan los espacios de investigación y la ciencia reconozca los obstáculos reales que se viven en el campo.