El recuerdo de quienes ya partieron volvió a reunir a decenas de familias en el panteón de Lomas de Barrillas, en Coatzacoalcos, donde este domingo 1 de noviembre comenzaron las visitas con motivo del Día de Muertos.
Ramos de flores, tumbas recién pintadas y espacios limpios formaron parte del panorama en el cementerio, donde niños, jóvenes y adultos acudieron para rendir homenaje a sus familiares fallecidos y compartir momentos de convivencia.
Martín Rueda, administrador del camposanto, explicó que la afluencia comenzó desde las primeras horas del domingo, aunque todavía es incierto si el número de visitantes aumentará este lunes 2 de noviembre.
Señaló que algunas familias decidieron anticipar sus visitas debido a sus jornadas laborales y días de descanso, por lo que ambos días podrían registrar una asistencia similar.
Como parte de las medidas preventivas, elementos policiacos y personal de Bomberos mantienen presencia en el cementerio para brindar apoyo a la población ante cualquier eventualidad.
El administrador también hizo un llamado a los asistentes para depositar la basura en los espacios correspondientes y separar los residuos florales, que pueden aprovecharse para la elaboración de composta.
Asimismo, recomendó evitar recipientes que acumulen agua, debido al riesgo de proliferación del mosquito transmisor del dengue.
Entre las familias que acudieron se encontraba la de Carlos Andrade, quien visitó la tumba de Esteban Peña, abuelo de sus hijos, como una forma de preservar el recuerdo y fortalecer los lazos familiares.
Andrade consideró que el Día de Muertos representa mucho más que una fecha en el calendario, pues permite transmitir a las nuevas generaciones el valor de recordar y honrar a quienes formaron parte de sus vidas.
Sin embargo, destacó que el cariño hacia los seres queridos que han fallecido no debe limitarse a las celebraciones del 1 y 2 de noviembre, sino mantenerse presente durante todo el año.
Así, entre flores, recuerdos y reuniones familiares, el panteón de Lomas de Barrillas volvió a convertirse en un espacio donde la tradición y la memoria mantienen vigente el vínculo con quienes ya no están.