Ir a Menú

Ir a Contenido

Sección: Estado de Veracruz

Gustavo Rodríguez se suelta el pelo

En Cuba, los intelectuales participan en el banquete y son “disidencia tolerada”

Simulan democracia y su “cuota de libertad de expresión”, no admite discrepantes y menos, distractores

?ngeles Godoy Morales Xalapa, Ver. 25/09/2010

alcalorpolitico.com


Click para ver fotos
Este sábado, como parte del programa de actividades de la Feria Internacional del Libro Universitario, se llevó a cabo la mesa redonda “Procesos culturales y esfera pública en la Cuba Actual”, con la participación de Marlene Azor, Gustavo Rodríguez, Alberto Rivera y Armando Chaguaceda.

Los ponentes hablaron sobre los diversos trabajos que han realizado en torno a la situación que se vive actualmente en Cuba.

Marlene Azor habló sobre su trabajo que será publicado próximamente, un balance de cómo lee la izquierda la revolución cubana en la actualidad. Precisó que retoma cuatro puntos de vista principales, “la de los biógrafos de Fidel; aquellos que leen la revolución desde los aspectos exteriores a ella en solidaridad con el liderazgo histórico; los que hacen un balance de la revolución reconociendo los logros y la izquierda antiautoritaria centrada al interior de la revolución”.

Por su parte Armando Chaguaceda, refirió que hizo una que es un balance sobre los intelectuales públicos, la esfera pública y el poder en Cuba, durante un periodo de 3 años. Comentó que la visión que aborda es cómo hay intelectuales que transitan entre los logros y los déficits de la revolución cubana. “Investigación empírica que es una especia de cartografía con nombres, posturas, discursos, lugares, conflictos de fondo, sobre un tema donde se hace un análisis estructural y discursivo de los intelectuales. Utilizo dos categorías para leer a Cuba que son Revolución y Régimen”.

Gustavo Rodríguez presentó una crítica al trabajo realizado por Chaguaceda, “los intelectuales públicos cubanos no sólo son invitados asiduos al banquete sino que son recompensados constantemente por sus prestaciones al régimen, desempeñan una suerte de disidencia tolerada; simulan cierto grado de democracia participativa con su correspondiente cuota de libertad de expresión inexistente e inimaginable en el marco del que habla Chaguaceda, que no tolera discrepantes y mucho menos distractores”.

Rodríguez expresó su deseo de contar con una autocrítica, “donde podamos despojarnos de agendas personales, frivolidades, inconsecuencias, oportunismos y hasta de la carencia de coraje intelectual que tanto caracteriza al gremio, con el objetivo de sanearlo tanto de influencias burguesas como de lugares comunes y mañas arribistas para retomar el compromiso original con los excluidos del banquete”.

Los ponentes dejaron ver con sus charlas, la postura que se vive en Cuba sobre los temas relacionados con las actividades culturales y cómo se han trasformado en los últimos años.