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Sección: Estado de Veracruz

En Michoacán, hallaron huellas de dinosaurios de hace 65 millones de años

Son al menos 50 huellas fosilizadas pertenecientes a distintas especies, localizadas en Apatzingán

De la Redacción Xalapa, Ver. 26/10/2026

alcalorpolitico.com


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Un conjunto de al menos 50 huellas fosilizadas de dinosaurios, pertenecientes a distintas especies que habitaron la región hace aproximadamente 65 millones de años, fue identificado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la comunidad de San Juan de los Plátanos, municipio de Apatzingán.

Las pisadas fueron localizadas sobre una formación de roca sedimentaria en el borde de un arroyo. Por sus características, los investigadores consideran que corresponden tanto a dinosaurios carnívoros como herbívoros, de diferentes tamaños, que recorrieron esa zona durante el Cretácico tardío.

El hallazgo comenzó cuando habitantes de la comunidad alertaron al INAH sobre la presencia de marcas que atribuyeron a animales de grandes dimensiones. Tras acudir al lugar, el investigador del Centro INAH Michoacán, Raymundo Cervantes Barriga, realizó una primera evaluación y confirmó que se trataba de icnitas, término científico utilizado para describir huellas fósiles de organismos.



Tres grupos de dinosaurios bajo investigación

Las primeras observaciones apuntan a la presencia de tres grupos de dinosaurios. La identificación todavía es preliminar y deberá confirmarse mediante estudios especializados.

Uno de ellos corresponde a grandes terópodos carnívoros, cuyas pisadas presentan tres dedos. Por sus dimensiones y morfología, los investigadores consideran posible que pertenezcan a dinosaurios emparentados con los tiranosáuridos, que podían alcanzar alrededor de cuatro metros de altura.



También se identificaron huellas más pequeñas, atribuidas provisionalmente a dinosaurios similares a los raptores, pertenecientes al grupo de los dromeosáuridos. Estos animales eran carnívoros y tenían extremidades posteriores adaptadas para desplazarse sobre dos patas.

El tercer conjunto correspondería a dinosaurios herbívoros del grupo de los hadrosáuridos, conocidos popularmente como dinosaurios de pico de pato. Sus huellas presentan tres dedos con extremos redondeados y podrían pertenecer a ejemplares que alcanzaban unos cuatro metros de altura.

Las dimensiones de las pisadas identificadas hasta ahora oscilan entre 12 y 48 centímetros de longitud, con anchuras de hasta 30 centímetros.



Los especialistas advierten que estas características permiten proponer una clasificación inicial, pero no bastan por sí solas para establecer de manera definitiva las especies que dejaron las marcas.

Un yacimiento que podría extenderse más allá de lo explorado

Las huellas se distribuyen en una superficie de aproximadamente 40 metros cuadrados, aunque los trabajos de reconocimiento todavía no abarcan toda la zona.



Desde el 21 de octubre, un equipo multidisciplinario del INAH desarrolla labores de documentación, registro y análisis. Debido a que existen sectores pendientes de revisar, los investigadores consideran probable que se encuentren más pisadas conforme avance la exploración.

El geólogo Jasinto Robles Camacho participa en el estudio de muestras de roca para conocer las características del sustrato. Por su parte, los arqueólogos María Fernanda Cabrera y José Luis Punzo Díaz encabezan los trabajos de fotogrametría, una técnica que permite elaborar representaciones digitales detalladas de las superficies y registrar las huellas con precisión.

El biólogo y paleontólogo José Luis Ávila está a cargo del registro mediante moldes, mientras que el paleontólogo Carlos A. Hernández Luna colabora en la identificación inicial de las marcas.



El análisis conjunto permitirá estudiar aspectos como la forma de desplazamiento de los animales, la dirección de sus recorridos y las posibles relaciones entre los distintos grupos que transitaron por el lugar.

¿Cómo era esta región hace 65 millones de años?

Durante el Cretácico tardío, la zona que actualmente corresponde a San Juan de los Plátanos tenía condiciones ambientales distintas a las actuales.



De acuerdo con la interpretación preliminar de los investigadores, en el área existían cuerpos de agua a los que los dinosaurios podían acercarse para alimentarse y satisfacer sus necesidades de hidratación.

Las huellas conservadas en la roca constituyen una evidencia indirecta de la presencia de estos animales. A diferencia de los huesos fosilizados, que permiten estudiar características anatómicas, las pisadas pueden aportar información sobre la locomoción, la dirección del desplazamiento y la interacción entre organismos.

Sin embargo, determinar si distintos dinosaurios caminaron por el lugar al mismo tiempo requerirá examinar la disposición de las marcas y las condiciones geológicas en las que quedaron preservadas.



Michoacán suma un nuevo punto de interés paleontológico

Con el descubrimiento de Apatzingán, Michoacán contaría con un cuarto sitio conocido con huellas de dinosaurios, de acuerdo con los antecedentes citados por el INAH.

Los otros lugares identificados son Playa Azul, en el municipio de Lázaro Cárdenas; El Aguaje, en Aguililla, y la zona limítrofe entre Tiquicheo y Tuzantla.



A escala nacional, el instituto tiene registrados poco más de 30 sitios con icnitas de dinosaurios, distribuidos en entidades como Puebla, Coahuila, Oaxaca, Chihuahua, Sonora, Durango y Michoacán.

La relevancia del nuevo yacimiento radica en que podría ampliar la información científica disponible sobre la presencia y diversidad de dinosaurios en el territorio mexicano durante los últimos millones de años del Cretácico.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó la participación de los habitantes de San Juan de los Plátanos, cuyo aviso permitió que los especialistas acudieran al sitio. También señaló la importancia de estudiar y proteger este patrimonio para conservarlo para las generaciones futuras.



Por ahora, la investigación continúa y aún no existe una cifra definitiva sobre el total de huellas ni sobre el número exacto de especies representadas.

El INAH deberá avanzar en los análisis paleontológicos y geológicos para determinar con mayor precisión qué animales dejaron las marcas y qué información puede aportar el sitio sobre la vida prehistórica en Michoacán.

Más allá del número de pisadas, el hallazgo abre una oportunidad para reconstruir una parte de la historia natural de México y fortalecer el conocimiento científico sobre los ecosistemas que existieron millones de años antes de la aparición de los seres humanos.