“Encontrar el Punto G no es una meta que hay que alcanzar, la gente debe enfocarse en disfrutar lo que le produce placer. Hay que experimentar los orgasmos, no verlos como una meta a conquistar para disfrutar la relación. No lo busquen, si lo gozan es simple, está ahí para quienes lo disfruten”, señaló la doctora Beverly Whipple, quien se encuentra de visita en Xalapa para participar en el Primer Congreso de Ciencias Biomédicas organizado por el Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Veracruzana.
En entrevista exclusiva para alcalorpolítico.com, la investigadora señaló que muchas mujeres experimentan orgasmos de diferentes maneras, “unas pueden alcanzarlo por estimulación del Punto G, otras por estimulación en diferentes zonas, otras de sólo pensarlo y otras por diversas formas de estimulación del pecho, lo que les dé placer y ese es mi mensaje. Que las mujeres se sientan bien con lo que ellas disfruten, mientras no dañen a los demás”.
Whipple tendrá una conferencia mañana sobre “El punto G y más allá: Investigaciones en relación a la sexualidad de la mujer”, donde abordará la eyaculación femenina, el Punto G y su poderosa acción bloqueadora del dolor.
También dará algunos resultados de un estudio sobre la ingesta de comida picante y el efecto anestésico.
Abordará también la forma en que las mujeres de su estudio, han experimentado el orgasmo, ya que algunas lo hacen por estimulación física, otras por estimulación sensorial y otras por estimulación de la mente. Así también hay mujeres con daño en la médula ósea, quienes han reportado experimentar orgasmos y pese a no tener sensibilidad debajo de la cintura, se han documentado estas respuestas en mujeres.
Whipple comentó que los estudios se realizan en mujeres de todas las edades quienes voluntariamente se prestan para la investigación, generalmente son mayores de 21 años.
Ella inició estos estudios ya que enseñaba ejercicios musculares conocidos como Ejercicios Kegel, o ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeo, son unos ejercicios indicados para mujeres destinados a fortalecer los músculos pélvicos.
También están recomendados para evitar alteraciones comunes como la incontinencia urinaria o también para facilitar el parto. En el campo sexual son los ejercicios que hay que practicar para obtener buenos resultados a la hora de conseguir mayor placer sexual.
Algunas mujeres que venían a aprender estos ejercicios, le comentaron que desarrollaban músculos muy fuertes y que presentaban fluidos durante la estimulación sexual, un área que funcionaba como una especie de detonante a través de la pared vaginal.
Por ello realizó estudios y encontró un artículo del doctor Ernst Gräfenberg de 1950, quien señaló que la estimulación de esta pequeña zona en la pared anterior de la vagina, hace que la mujer alcance rápidamente un orgasmo que suele ir acompañado de la emisión de un líquido parecido al seminal. De ahí el nombre de Punto Gräfenberg o Punto G.
Whipple indicó que el Punto G se localiza entre el hueso púbico y el cuello uterino, es una zona erógena extremadamente sensible al placer erótico, segrega una sustancia inodora y blanquecina parecida a la que produce la próstata masculina y experimenta en sus tejidos una erección similar a la del glande masculino.
Esta sustancia blanquecina es fácil de diferenciar del líquido que lubrica la vagina debido a que se expulsa a chorro y en cantidades superiores. Se establece que hasta un 40% de las mujeres experimentan este tipo de liberación de fluidos, cuando la mujer se encuentra en estado de excitación debido a que es en ese momento, cuando se produce una hinchazón que ayuda a facilitar su ubicación.
Una estimulación correcta producirá un orgasmo más rápido, de efectos prolongados y mayor número de repetición.
Ubicar el punto G requiere de ciertas prácticas sexuales que muchas veces son reprimidas debido a la represión social, como se ha demostrado que no todas las mujeres poseen este punto, la mejor forma de ubicarlo es a través de la masturbación explorando con los dedos la pared anterior de la vagina y ejerciendo presión sobre ella hasta ubicar una protuberancia que se hinchara y producirá un líquido inodoro.
Whipple agregó que el orgasmo no sólo produce placer, ya que hay estudios que demuestran que ayuda en la concepción, debido a que cuando el útero se contrae con el orgasmo, facilita que los espermatozoides lleguen a las trompas de Falopio.
“Algunas prefieren la estimulación del clítoris, otras del Punto G, otras zonas diferentes, y se ha demostrado con estudios que incluso bloquea el dolor, el efecto es más fuerte que 10 miligramos de morfina”, precisó.
Whipple explicó que hay estudios que demuestran que en el trabajo de parto, encontramos que las mujeres que reciben estimulación sexual de sus compañeros durante el parto, no tienen tanto dolor, “esto se hace en lugares privados como en la casa”.
“A todos les gustan cosas diferentes, es natural tener diferencias y el placer se obtiene de formas diferentes”, puntualizó.
Señaló que para estimular el Punto G de la mujer, el hombre debe estar debajo o penetrar por detrás, “algunas mujeres presentan fluidos por la uretra como, un líquido lechoso, es diferente de la orina, pero se siente como si quisieran orinar. A eso se le conoce como la eyaculación femenina, les da miedo experimentarlo y se detienen.
Cuando empecé la investigación recibí 5 mil cartas de agradecimiento de mujeres que alcanzaron el orgasmo o evitaron la cirugía por incontinencia, las doné al Instituto Kinsey”.
Actualmente, Whipple se ha presentado en 88 países dando conferencias y el jueves, en el Museo de Antropología, presentará el libro “La Ciencia del Orgasmo”.