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Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

¿Es la sobrepoblación la causante del cambio climático?

Robert Malthus en la COP26

Jorge Salazar Garca 22/11/2021

alcalorpolitico.com

La 26ª Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático, culminó (12/XI) como se había previsto: las corporaciones industriales evitaron, una vez más, compromisos concretos para detener el calentamiento global. La buena noticia es que la sociedad ha identificado a los gobiernos aliados de las industrias responsables del desastre ecológico, lo cual, al mismo tiempo, representa una oportunidad de liberar a la población de culpa, convenientemente endosada desde la parafernalia mediática. Para contribuir con esa liberación se dará una respuesta fundada a la pregunta del título; primero, revisando si el planeta está realmente sobrepoblado y después develando las fuente ideológicas de nuestros acusadores.

¿Está sobrepoblado el planeta?

Una hectárea de tierra tiene 10,000 metros cuadrados (m2), y en un kilómetro cuadrado (km2) caben 100 de ellas. Ahora, si a una familia con diez integrantes se le entregara una hectárea para habitarla, resultaría que ocupando un kilómetro cuadrado cabrían 1000 personas. Entonces, distribuir la población total (7500 millones) de esta manera requeriría 7.5 millones de km2, que es el 5 por ciento de la tierra habitable (150 millones de km2); el restante 95% (142.5 millones de km2) se destinaría a los animales y reservas naturales. Sólo para darse una idea más clara de esta superficie, Rusia posee 17 millones de km2. Es decir, en Rusia podrían vivir más del doble de seres humanos de los hoy existentes, con la misma DENSIDAD arriba calculada (1000 habitantes x km2). Dicha densidad (1000/km2) comparada con la de México (65/km2) es superior, pero 20 veces menor a la de Mónaco (20,000 x km2). Por lo tanto a eso no puede llamársele SOBREPOBLACIÓN. Cierto, es mucha gente. Pero parece más de la que realmente es debido a la pésima distribución del espacio, a su acaparamiento en pocas manos y al modelo de desarrollo. En resumen, el planeta no está sobrepoblado.



¿Somos culpables del calentamiento?

Sin duda somos parte del problema, pero la responsabilidad del aumento de temperatura recae en el sistema de mercado promovido por ese 1 por ciento de poderosos, dueños de los medios de producción. Ellos acaparan y explotan la Tierra quemando combustibles fósiles, generalizando monocultivos y la ganadería extensiva sin importarles la devastación que ocasionan. Son muy pocos, pero tienen el poder político y económico de imponer, para su beneficio, un consumismo irracional junto el sedentarismo que estimula el uso individual del automóvil. Por supuesto, el crecimiento demográfico presiona al medio ambiente y contribuye con el calentamiento global pero no es la causa principal como pretenden hacernos creer. Las fuentes de nuestros males son el modelo de consumo y de producción capitalista, articulados en pro de la GANANCIA y la acumulación.

Fuentes ideológicas justificatorias



En su intento por JUSTIFICAR sus prácticas nocivas, los dueños de las industrias, han utilizado argumentos extraídos de autores que escribieron sobre economía relacionando población, riqueza, trabajo, producción y bienestar. Algunos de ellos fueron Ricardo, Adam Smith, Bernard de Mandeville, Robert Malthus. Para no “sobrepoblar” con palabras este espacio, únicamente se comentará lo esencial de las ideas de los dos últimos.

De la Fábula de las Abejas de Mandeville (1705), por ejemplo, hicieron propia su moraleja que dice: “sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado. Fraude, lujo y orgullo deben vivir, si queremos gozar de sus dulces beneficios". De esta obra satírica hicieron suyo el principio de que “los vicios privados hacen las virtudes públicas” implícito en la expresión: “El fin justifica los medios”. Sustituya usted panal por sociedad, gobierno, empresa o naturaleza y sabrá que ese modo de pensar rige en la mayoría de las democracias capitalistas actuales.

Las propuestas de Robert Malthus, autor de la obra Ensayo sobre el principio de la Población (1798), afines a la codicia capitalista, están contenidas en los manuales de economía neoliberal. Los dos párrafos siguientes explican las ideas centrales.



En su ensayo, lleno de contradicciones, Malthus afirma: “La población va doblando cada 25 años creciendo en progresión geométrica (1, 2, 4, 8, 16,…) y los medios de subsistencia (…) aumentan en una progresión aritméticas (1, 2, 3, 4 …). Demostraremos lo erróneo de su afirmación empleando la aritmética. Sí la población en 1800 era de 1000 millones de personas, para 1850 se supondría hubiera el cuádruple. Sin embargo, el censo de 1850 arrojó la cifra de 1200 millones, ¡2800 M menos! Para 2025, si las vacunas, la pandemia y el cambio climático nos dejan, seremos casi 8000 M. Pero según Malthus, el planeta estaría atiborrado con 256 mil millones de seres humanos ¡32 veces más de los que seremos!. Respecto a la disponibilidad de los medios de subsistencia (alimentos), basta señalar dos aspectos: A) Algunos animales y plantas (trigo) tienen un crecimiento GEOMÉTRICO y B) Se produce tanto que, para conservar su precio, los mercaderes lo arrojan al mar.

La segunda idea de este monje inglés plantea veladamente el exterminio de los pobres. Pues propone se les OBLIGUE ajustar (eufemismo de evitar) su reproducción a la disponibilidad de alimentos, imponiéndoles OBSTÁCULOS privativos y destructivos. Los primeros se refieren a la abstinencia matrimonial, castidad, los vicios y los padecimientos; y los segundo, a las guerras principalmente. Según este “santo”, disminuir el bienestar y la felicidad inhibe la procreación, permitiendo mantener la capacidad para obtener los alimentos y “el esfuerzo de las clases superiores por proporcionarlos”. Con tales propósitos aconseja bajar salarios, evitar matrimonio precoces, promover la castidad y las guerras. NO deben mejorarse los salarios, dice, porque incrementa el precio y la demanda de los alimentos más rápido que su producción. Adicionalmente, Malthus propone NO crear leyes de apoyo a los pobres, por ser contrarias a la OFERTA y la DEMANDA, induciendo la idea de que los beneficios otorgados a los desposeídos agravan su pobreza.

Tal vez por ello, desde el siglo XIX, los mercaderes consideran la insatisfacción y el miedo mejores NEGOCIOS que la felicidad. En el fondo son ideas genocidas incorporadas a la política neoliberal, subyacentes en las recomendaciones del Consenso de Washington (BM, FMI). Tales como la disminución del gasto social, el alza de los impuestos a los trabajadores (IVA e ISR), contención salarial y la canalización de recursos públicos a programas de esterilización, planeación familiar, control demográfico (migración), megaproyectos y rescates financieros.



Es un sistema donde sólo los poderosos ganan. Los gobernantes disponen de votos y hombres dispuestos (por hambre) a matar, saquear y morir por ellos en las guerras de conquista o represión social. Los dueños de los medios de producción elevan sus fortunas saqueando al erario público, pagando bajos salarios y explotando al trabajador hasta el agotamiento. La Iglesia, por su lado, gana vendiendo indulgencias a los fieles por su terca y pecaminosa actitud de amarse y reproducirse, amenazándolos con el infierno si se rebelan.

Esta cosmovisión ligada a la codicia ilimitada tiene al planeta al borde del colapso. No la gente de trabajo. Sus beneficiarios, aún después de 26 reuniones continúan negándose a invertir lo suficiente en energías limpias para eliminar la emisión de gases de efecto-invernadero y abandonar la quema de combustibles fósiles.

Es urgente impulsar acciones colectivas encaminadas a evitar, por ejemplo, el fracaso de la próxima Conferencia de las Partes (COP27) sobre el Cambio Climático. Caminar junto a las nuevas generaciones podría evitar otro encuentro perdido en el bla, bla, bla, sin resultados concretos, como dijera Greta Thunberg.