En lo que va de 2026, México ha registrado 17 casos de miasis por gusano barrenador en humanos, de los cuales dos corresponden al estado de Veracruz y fueron detectados en enero, de acuerdo con el informe de la Dirección General de Epidemiología citado por la Secretaría de Salud con corte al 1 de febrero.
El reporte ubica a Chiapas como la entidad con mayor número de contagios acumulados desde 2025, mientras que Veracruz aparece por primera vez en el registro nacional junto con Tabasco y Guerrero, estados que también reportan dos pacientes confirmados. La distribución de los casos por entidad es la siguiente: Chiapas, 99; Yucatán, 13; Quintana Roo, 6; Oaxaca, 6; Campeche, 4; Veracruz, 2; Tabasco, 2, y Guerrero, 2.
Estos datos colocan a Chiapas como el principal foco de la enfermedad en el país, mientras que Veracruz se incorporó al mapa nacional de contagios durante el presente año.
Antecedentes
Durante 2025, antes de que Veracruz reportara infecciones en humanos, Chiapas había acumulado 86 casos; Yucatán, 8; Quintana Roo, 4; Campeche, 4; Oaxaca, 2, y Tabasco, 2. Con los registros correspondientes a 2026, Yucatán alcanzó 13 casos; Quintana Roo y Oaxaca llegaron a seis cada uno, mientras que Veracruz y Guerrero se integraron al registro con dos pacientes cada entidad. En Veracruz, el primer caso fue identificado en el municipio de Coatzacoalcos durante la primera semana de enero.
El paciente fue un hombre de 67 años que presentó miasis en el miembro inferior derecho, asociada a enfermedades que le habían provocado úlceras en la piel, lo que requirió hospitalización. La información difundida por las autoridades sanitarias no precisa el municipio donde se detectó el segundo caso confirmado en la entidad.
La Secretaría de Salud ha señalado que las miasis en humanos se presentan con mayor frecuencia en zonas rurales, especialmente en regiones donde existe presencia de la mosca Cochliomyia hominivorax. La dependencia explicó que la reproducción del insecto está vinculada con la presencia de animales de sangre caliente, por lo que la vigilancia epidemiológica se concentra en regiones con actividad pecuaria o contacto constante con ganado o mascotas.
La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas o en cavidades naturales del cuerpo, como nariz, oídos, ojos o genitales. Incluso lesiones pequeñas, como raspaduras o picaduras, pueden servir como punto de entrada. Una vez dentro del organismo, la larva actúa como parásito y se alimenta de tejido vivo. Entre los signos reportados se encuentran dolor en la zona afectada, sensación de movimiento dentro de la herida, secreción serosanguinolenta y mal olor.