La Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana (UV) reafirmó su compromiso ético-político con el entorno social mediante la presentación de resultados y propuestas de solución a diversas problemáticas sociales y ambientales de Xalapa.
El evento “Devolución de los resultados de diagnóstico sociales. Estudiantes de la experiencia educativa (EE) Políticas Sociales” fue coordinado por Diana Karen Sáenz Díaz, directora de la Facultad de Sociología y titular de la EE, quien dijo que la iniciativa formaliza las acciones de vinculación que mantiene la institución con la sociedad.
Con esta actividad, apuntó, la UV asume la responsabilidad de devolver el conocimiento a los actores sociales.
Las investigaciones presentadas por los alumnos se dividieron en dos bloques temáticos que reflejan las realidades de la región de Xalapa. El primero se enfocó en los conflictos socioambientales abordando de manera crítica la distribución del agua potable en la capital del estado; se expuso también la situación de contaminación actual del entorno del río Sedeño.
Dentro de este mismo eje, se analizó la crisis del trabajo en el campo mexicano, centrándose específicamente en el sector de los cafeticultores.
El segundo bloque se dedicó a revisar las problemáticas urgentes dentro del sistema educativo de la región. Los universitarios presentaron diagnósticos sobre la deserción escolar de jóvenes que cursan el nivel de bachillerato en planteles locales.
Se debatió sobre la discriminación en las aulas como una de las formas de exclusión social más recurrentes.
Este ejercicio académico se enmarca en la plataforma oficial de vinculación que la Universidad Veracruzana promueve con la sociedad.
Los diagnósticos realizados por los distintos equipos de investigación, que incluyeron las propuestas como alternativas de solución, fueron entregadas en el mismo evento a distintos representantes de la sociedad a fin de que sean canalizadas a las instancias correspondientes, para que, previa valoración, sean aplicadas según su viabilidad.
Cada trabajo final de los estudiantes integró un análisis de la política social, enfocado en dar respuesta gubernamental a los problemas detectados. Por su parte, con estas propuestas de solución, la Facultad de Sociología demuestra la utilidad práctica y el impacto social de la investigación universitaria.
Entre los trabajos presentados, la comunidad académica conoció los resultados de “La crisis del campo en México: la perspectiva de los cafeticultores en el estado de Veracruz”, estudio desarrollado por Zureidi Marlene Arriaga Vázquez, Aimé Guadalupe Sagaón Carreón, Diego Isaí Paredes Hernández, Elizabeth Sánchez Hernández y Lesli Martínez Hernández.
En la investigación se revisan las causas estructurales que afectan a las y los trabajadores organizados de las regiones de Xico y Coatepec durante el periodo 2025-2026. El equipo de trabajo destacó la urgencia de estudiar este fenómeno para revalorizar el trabajo agrícola y comprender el impacto de las crisis actuales en el sector cafetalero.
La situación es considerada como un problema social crítico que vulnera directamente a pequeños productores y jornaleros en defensa del café. De acuerdo con el equipo investigador, la cafeticultura padece los efectos del abandono institucional, largas jornadas de trabajo no remuneradas y la falta de un relevo generacional debido a la migración juvenil hacia otras alternativas laborales.
Esta realidad favorece a las empresas trasnacionales, acentúa la precariedad rural y provoca una alarmante pérdida de conocimientos ancestrales sobre la importancia de la tierra.
Finalmente, se identifican factores estructurales específicos que agravan el panorama, tales como la negativa federal a regular las importaciones y la introducción de café robusta, lo cual debilita el mercado local; se señala también el envejecimiento de las organizaciones cafetaleras como un desafío interno para la resiliencia del sector.
Con esta aportación, las estudiantes universitarias buscan sensibilizar a la sociedad sobre las adversidades que amenazan la subsistencia de los cafeticultores veracruzanos y la soberanía alimentaria de la región.