Organizaciones animalistas agrupadas en la Coalición de Activistas por los Derechos Animales en Veracruz advirtieron desde Xalapa, este 16 de abril de 2026, que la presencia del gusano barrenador en animales de compañía, en situación de calle y en fauna silvestre representa un problema subestimado por las autoridades.
Esto, al señalar que las cifras oficiales no reflejan la dimensión real del brote, por lo que exigieron a instancias estatales y municipales reforzar de inmediato las acciones de prevención, vigilancia y atención en territorio.
En un comunicado, la coalición sostuvo que uno de los principales vacíos institucionales es la falta de mecanismos para dimensionar el impacto de esta enfermedad en especies fuera del control sanitario formal, como perros y gatos callejeros, así como en animales silvestres, sectores que calificaron como altamente vulnerables.
A pesar de que el gusano barrenador es una enfermedad prevenible y curable si se detecta a tiempo, las organizaciones señalaron que esto no está ocurriendo de manera efectiva debido a la ausencia de estrategias coordinadas y a la limitada participación de autoridades municipales, a quienes señalaron como actores clave en la atención directa del problema.
Indicaron que, desde la sociedad civil, han emprendido acciones de capacitación en coordinación con instancias como SENASICA y colegios de médicos veterinarios, además de campañas informativas en redes sociales, sin embargo, advirtieron que estos esfuerzos resultan insuficientes sin respaldo institucional.
En ese sentido, lanzaron un exhorto a las autoridades para reforzar las campañas de prevención dirigidas a la ciudadanía, implementar mecanismos reales de vigilancia epidemiológica en animales domésticos y silvestres, así como establecer estrategias conjuntas entre gobierno, especialistas y organizaciones civiles.
Las organizaciones recordaron que en Veracruz la Constitución reconoce a los animales como seres sintientes sujetos de protección especial, lo que implica una responsabilidad compartida entre autoridades y sociedad.
Advirtieron que ignorar esta problemática no sólo implica una omisión en materia de bienestar animal, sino también un riesgo sanitario, al tratarse de una afectación que puede escalar si no se atiende oportunamente.
Finalmente, insistieron en que la falta de acción institucional podría agravar un problema que, de acuerdo con su posicionamiento, ya está presente en el estado, aunque sin un diagnóstico claro por parte de las autoridades.