El riesgo de un nuevo deslave mantiene en alerta a habitantes de la unidad habitacional FOVISSSTE, en Xalapa, quienes temen que las lluvias provoquen otro derrumbe del cerro ubicado en la parte posterior de sus viviendas, como ocurrió en julio de 2024, cuando dos casas resultaron severamente afectadas.
Tras aquel incidente, los vecinos realizaron gestiones ante el Ayuntamiento de Xalapa, durante la administración municipal de Ricardo Ahued Bardahuil, para conseguir la construcción de un muro de contención. De acuerdo con las residentes, la obra tuvo un costo aproximado de 4 millones de pesos.
Sin embargo, las precipitaciones registradas durante septiembre provocaron nuevos desprendimientos de tierra. Aunque la estructura ha retenido parte del material, existen tramos donde no hay muro de protección y el suelo continúa deslizándose hasta llegar a la calle. Actualmente, esta vialidad permanece prácticamente intransitable por la acumulación de tierra. Ante la falta de trabajos para retirar y contener el material, los propios habitantes han tenido que pagar para llenar costales con tierra y colocarlos como barrera provisional.
A esta situación se suma la preocupación por los árboles que permanecen en la ladera, pues aseguran que son de gran altura y algunos presentan raíces expuestas, lo que incrementa el temor de que puedan caer sobre las viviendas.
Mónica Reyes, residente del andador Topacio, explicó que los desprendimientos volvieron a presentarse con las lluvias recientes. “Pero ahorita con las lluvias de septiembre ya se desgajó el cerro de este lado, se puede colapsar y de aquel lado también porque ya se bajó muchísimo”, advirtió.
Las vecinas señalaron que, ante sus reportes, personal de Protección Civil acudió al sitio y les indicó que el cerro presenta agrietamientos y existe la posibilidad de que vuelva a desprenderse. Aunque, según su versión, les comentaron que el muro construido podría contener parte de la tierra, consideran que la cantidad de material acumulado y la presencia de árboles de gran tamaño representan un peligro que no debe minimizarse. “Hay una grieta allá arriba y hay peligro de que se baje, porque ellos subieron toda aquella parte”, relató una de las habitantes.
Recordaron que durante el primer deslave alrededor de 50 árboles se desprendieron y cayeron sobre las paredes de las casas. El impacto ocasionó daños en las estructuras y pérdidas materiales para las familias. Desde entonces, aseguran que el apoyo recibido se limitó principalmente a la construcción del muro de contención y una pared, mientras que cada familia ha tenido que hacerse cargo de reparar sus viviendas y recuperar poco a poco sus pertenencias.
Uno de los casos más afectados es el de Silvia, habitante del andador Ónix, quien perdió prácticamente su vivienda durante el derrumbe de 2024. A casi dos años de lo ocurrido, todavía no puede regresar a vivir en el inmueble debido a los daños que sufrió.
La vecina también denunció que, después del deslave, personas desconocidas aprovecharon que la casa quedó cubierta por tierra para ingresar y sustraer sus pertenencias. De acuerdo con su testimonio, hicieron una especie de túnel entre el material acumulado para acceder al interior y llevarse los objetos que permanecían en el domicilio. “Nos ayudaron con la pared, pero con las pérdidas y todo lo que yo pasé, no. Estoy ahorita apenas empezando a componer y me robaron, pues, todo; eran todos los días los ladrones, todos los días”, expresó.
Las residentes temen que un nuevo desprendimiento tenga consecuencias más graves, incluso con pérdidas humanas. Como antecedente, mencionaron que durante el derrumbe anterior las luminarias cayeron sobre la almohada de la nieta de una de las afectadas, situación que pudo terminar en una tragedia.
Por ello, hicieron un llamado a las autoridades municipales para que se realicen trabajos preventivos y se atienda la inestabilidad del terreno antes de que ocurra otro incidente.
Finalmente, señalaron que la alcaldesa de Xalapa, Daniela Griego Ceballos, ya tiene conocimiento de la problemática y, según los vecinos, ofreció apoyarlos con la colocación de cemento como una especie de muro de contención. No obstante, afirmaron que hasta el momento los trabajos comprometidos no se han concretado.